Real Madrid 4 – Kashima 2. El caos y el orden

Ramos abre los brazos tras el cuarto gol

Ramos abre los brazos tras el cuarto gol

1 NAVAS

2 CARVAJAL         5 VARANE       4 RAMOS      12 MARCELO

14 CASEMIRO

8 KROOS           19 MODRIC

17 VÁZQUEZ      9 BENZEMA    7 RONALDO

22 ISCO X 17

21 MORATA X 9

6 NACHO X 4

Tras ganar cómodamente la semifinal, el Madrid afrontó la final del Mundial de Clubes con exceso de confianza, alimentada ésta por el hecho de que el rival no fuese el representante sudamericano sino el asiático. El Kashima fue presentado por los medios de comunicación como una banda de amiguetes indigna de siquiera enfrentarse a nuestro equipo. Para colmo, a los 8 minutos Benzema anotaba el primer gol de la mañana, o sea que todo parecía encarrilado. El Madrid caminaba por el campo, tan seguro de su superioridad que se echó a dormir… y cuando despertó perdía 1-2. Al final el título viajará a Madrid pero costó lo suyo que así ocurriese. En un partido sumido en el caos, no fue hasta la prórroga cuando las cosas parecieron ordenadas: ganó el equipo europeo con goles del Balón de Oro. Aunque el mejor de los nuestros hoy fue Benzema, que en la votación por la bola dorada no obtuvo ni un voto. Otra demostración de que ese trofeo es una mandanga.

Para explicarlo hay varios factores: el primero es que los japoneses no han viajado para jugar este torneo mientras que el resto de equipos se cruzan el mundo entero para llegar allí. Además, Zidane repitió a 10 de los jugadores que habían jugado el jueves la semifinal. Más allá de que hoy Vázquez y Casemiro sobraban en el XI por innecesarios, los jugadores parecían zombies. El cansancio y el jet-lag hicieron acto de presencia en las botas de nuestros jugadores. Cuando Isco y Kovacic ingresaron en el campo, se les veía mucho más frescos que a los que empezaron de inicio. También hubo fallos groseros en los goles: de Varane en el primero y de Ramos – Vazquez – Navas en el segundo.

Cuando peor estaba el Madrid, Vázquez fue objeto de penalty claro. Ronaldo lo transformó y con 2-2 el partido anduvo en el alambre. Pudo ganar cualquiera y eso ya es un drama; pero no creáis a quien os diga que los japos hubiesen sido justos vencedores. Las mejores ocasiones las tuvo el Madrid. LLegamos a la prórroga y ahí apareció Ronaldo, que después de un partido un tanto gris, anotó dos goles en el tiempo añadido para completar su hat trick en la final.

Tercera final de 2016 del Madrid. Tercera prórroga. Tercer título. Lo demás se olvida.

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Real Madrid 3 – Deportivo 2. Pues a mí así no me gusta

Ramos, arreglando su destrozo

Ramos, arreglando su destrozo

1 NAVAS

23 DANILO       3 PEPE       4 RAMOS      6 NACHO

14 CASEMIRO   8 KROOS

20 ASENSIO          22 ISCO        10 JAMES

21 MORATA

17 VAZQUEZ X20

18 MARIANO X 22

12 MARCELO X 23

El gol de Sergio Ramos en el descuento provocó una explosión de euforia tal que deja sepultado lo que de verdad ocurrió el sábado en el Bernabéu. Zidane afrontó un partido de liga con un equipo lleno de suplentes, y aunque los focos estaban en las ausencias de la delantera, cuando ví la alineación lo que más me alarmó fueron los laterales: Carvajal y Marcelo no pueden descansar a la vez, pues dejamos el equipo cojo de las dos piernas. Más aún cuando en el centro del campo hay jugadores que parecen del PSOE, por su querencia a virar hacia el centro. Isco, Asensio y James se apelotonaban en la media punta y formaban un atasco morrocotudo, mientras las bandas andaban desiertas. El Madrid tenía el dominio, sí, pero apenas hubo ocasiones en todo el primer tiempo. La más clara fue de James, que falló un mano a mano clarísimo. Digo de las nuestras, claro, porque el Dépor pudo adelantarse en un remate al palo que no acabó dentro de milagro. El 0-0 del descanso era justo.

A los 10 minutos de la reanudación, Morata marcó un gran gol desde lejos. A mí Morata me parece un cruce entre Julio Salinas y Portillo, es decir, un inútil. De vez en cuando meterá gol, claro, porque si juegas en el Madrid y rondas con frecuencia la zona atacante al final alguno entra, pero es descabellado compararlo con los delanteros que históricamente hemos tenido. El caso es que nos pusimos por delante y lo más difícil parecía hecho. Sacó entonces Garitano a Joselu, canterano que debutó con Mourinho y al no tener un padre poderoso, como le pasa a Morata, tuvo que buscarse las alubias fuera de casa. Volvió con sed de venganza, como todos los que lo hacen, y cinco minutos después nos habia metido dos goles, el primero de ellos por la escuadra.

Joselu estuvo muy bien, sí, pero ambos goles vinieron por fallos groseros de nuestros jugadores. El primero de Casemiro, impropio en un jugador que no suele arriesgar. Aprenderá con este fallo que el medio centro, cuando falla, mete al equipo en un lío gordísimo. Recuerdo a Illarra en Dortmund, donde acabó su futuro en el Madrid, o a Lass Diarrá el día del 2-6 ante el Barça cometiendo errores que costaron gol. Y el segundo vino precedido de un fallo de Ramos en la entrega, que nuestro capitán completó con una mala transición defensiva. Si no provocase estos goles en contra, los que marca al final no harían tanta falta.

Quedaban 20′ y el Madrid perdía 1-2. Entonces Zidane decidió quitar a Isco del campo – era el mejor de los enganches, pero siempre quita al malagueño – y sacar a Mariano, producto de Valdebebas que parece un espontáneo de los que saltaban a las plazas de toros en la España de los 60. Ahí me pareció imposible sacar algo de este partido, cuya gestión estaba siendo nefasta. Había que arreglarlo y para ello dispuso dos delanteros centros y dos carrileros que centrasen al área, es decir, solución del siglo XX. Pero sonaron los tambores de la Castellana y el Bernabéu se convirtió en la olla a presión que tanto gusta en la grada. Tras un buen centro de Vázquez marcó Mariano con el hombro pese a que él quería hacerlo con la cabeza. Vale igual. Siguió el asedio con remates de Morata y de Ramos y en el 90’24” se produjo un corner a favor del Madrid. Kroos se disponía a sacarlo mientras en el área había una tangana alrededor del portero del Dépor, que yacía en el suelo como si le hubiesen matado tras chocar con el poste. Tras el corner, llegó el gol de Ramos y el delirio de la afición, que está encantada de que su equipo le regale estas emociones. De paso, un resultado así nos permite ver como vomitan bilis quienes no nos quieren bien, que se ven con permiso incluso para la infamia, como el entrenador deportivista que sugirió que el árbitro hubiese dado todo el alargue necesario para que marcásemos… olvidando que su equipo tuvo un corner a favor en el 95′

El caso es que seguimos líderes con  seis puntos de ventaja. Pero a mí no me gusta ganar así. Yo prefiero cuando el rival no tiene ninguna opción, cuando se ve dominado de principio a fin. Y además,  las noches épicas han de guardarse para rivales de mayor entidad.

FC Barcelona 1 – Real Madrid 1. Mejores primero y peores después. Iguales al final.

Ramos, de cabeza. Otra vez

1 NAVAS

2 CARVAJAL      5 VARANE     4 RAMOS     12 MARCELO

19 MODRIC       16 KOVACIC

17 VÁZQUEZ         22 ISCO       7 RONALDO

9 BENZEMA

14 CASEMIRO X 22

20 ASENSIO X 9

18 MARIANO X 16

Visitamos el Camp Nou y nos recibió un rival más tieso que la mojama. Poco queda actualmente de aquel equipo que te ganaba y no te dejaba tener el balón. Durante todo el primer tiempo el Madrid dominó de cabo a rabo el partido, y solo el azar hizo que no nos fuésemos ganando al descanso. El azar y la ceguera del árbitro en el minuto 3 ante un penalty evidente de Mascherano a Vázquez. Hace siete días en el mismo minuto el mismo jugador fue objeto de otro penalty aún más claro, en el Bernabéu ante el Sporting, y no hubo ningún reparo en pitarlo. Lo digo por las declaraciones de Raúl González durante la retransmisión, en las que afirmaba que “era muy pronto para pitar penalty”. No se que más dijo, a partir de ahí cambié la señal de audio. Sí que ví más veces a Mascherano hacer penalties de forma impune. Cosas que pasan.

Modric gobernó el primer tiempo, con Isco apareciendo poco a poco y Kovacic multiplicándose. Del Barça, ni rastro. Pero tras el descanso y tras una falta evitable de Varane a Neymar llegó el primer gol, en un cabezazo de Suárez. El Madrid defendió ese balón parado como si fuésemos juveniles: no en vano la pareja de baila del goleador era Vázquez, quizá el más bajito de los 11 madridistas. Algo hay en el gol también en el debe de Navas: un balón al área pequeña ha de ser del portero. Pudo haber orsay en el remate, pero no justifica lo mal que ahí estuvimos.

El gol dio alas a los culés y puso plomo en nuestras piernas. Y entonces Luis Enrique envidó con Iniesta, a quien Messi debería darle alguno de los balones de oro que guarda en su garaje. El de Albacete quitó a Modric el bastón de mando y se puso a controlar el partido. El Madrid sufría, y Zidane nos recordó que hizo novillos cuando en el curso de entrenador enseñaban cómo se hacen los cambios. Quitó a nuestro Iniesta, Isco. Es cierto que el malagueño tenía una amarilla, pero su cambio por Casemiro fue dificil de entender. Sobre todo porque el brasileño, tan colosal otras tardes, se mostró fuera de cacho, torpe, impreciso. El segundo del Barça volaba entonces sobre el nido del cuco. Neymar falló lo infallable y Messi perdonó cuando no suele hacerlo. A todo ésto, ZZ había dado carrete a Asensio, que se mostró más verde que el campo, por el intranscendente Benzema y finalmente salió Mariano por Kovacic. En el banco, James se ponía pálido al comprobar cual es su escalafón actual en la plantilla.

Merece la pena hablar de la salida de Mariano. Es un delantero de la cantera, el riempo dirá si es tan bueno como Butragueño, Alfonso o Raúl (antes de comentarista insensato fue delantero), o quizá sea tan inútil como Morales, Portillo o Soldado. Pero sale y se come el balón, el césped y al cuco del reloj si hace falta. Su actitud contrasta con la de Benzema como lo haría un cura en una fábrica de harina.

Llegamos a los minutos finales perdiendo por un gol, pero el Barça nos dejó vivos. Y no puedes dejar vivo al Madrid, menos aún cuando Sergio Ramos está sobre el césped. Como otras veces, apareció cuando el partido agonizaba para rematar un remate de Modric a la red de Ter Stegen. El gol fue un puñal en el ánimo culé: les deja a seis puntos del Madrid cuando se veían ya a tres y tampoco ellos han conseguido ganar a un equipo que no pierde en liga desde febrero. Tras ser mejores al principio y peores después, al final fuimos iguales.