Siempre robando

“El antimadridismo es el precio que hay que pagar

por tener más Ligas y más Copas de Europa que nadie”

Santiago Bernabéu de Yeste

 

Después de 42 años viendo fútbol, aún me asombran cosas. Por ejemplo, que somos el único club del mundo que puede ganar gracias al árbitro en un partido en el que éste le perjudica claramente. El Real Madrid gozó de un penalty a favor que no debió ser pitado, pues el balón viene de un rebote en un defensa. Pero el árbitro interpretó que el defensa podía haber evitado ese contacto y señaló el penalty. La secuencia de imágenes demuestra que cuando el balón rebota, el defensa tiene los brazos caídos, y los levanta en un acto reflejo, momento en el que el balón golpea en su mano. El golpeo es evidente, la intencionalidad es subjetiva. El árbitro decretó penalty y quizá se equivocó a favor del Madrid  . El gol supuso el empate del Real Madrid; que no mucho antes perdía 2-0. Al final el Madrid marcó un tercer gol y ganó el partido. De los tres goles, quizá uno no debió subir al marcador, incluso también es mucho suponer que un penalty garantiza un gol. Preguntad por el Calderón si es así…

Tras ese error, el defensa del Barcelona Gerard Piqué se apresuró a poner un tweet asegurando que los árbitros se equivocan a favor del Madrid. Luego el presidente del Villarreal, Fernando Roig ahondó en la misma idea, indicando además que había visto salir al árbitro del vesturario con bolsas con el escudo del Madrid (le dio corte asegurar que asomaban billetes de 500 €). Rápidamente desde el programa de la Cadena COPE “El Partidazo” que dirige Juanma Castaño avisan al reconocido culé Toni Freixa de ese suceso, avisando también a Piqué. Ignoro con qué intenciones lo hacen, pero tiene pinta que estamos ante bomberos pirómanos.

Poco después se demuestra que no era el árbitro quien llevaba esa bolsa, sino un delegado de la Federación. Que la bolsa contenía unos bolígrafos y unos llaveros, es decir, que su valor debía ser de, como mucho, 30 €. Además se conoció que la mayoría de los equipos hacen obsequios a árbitros y rivales, tanto en los partidos de casa como en los que juegan fuera. Por ejemplo FC Barcelona o Espanyol siempre lo hacen.

Pero da igual, el daño ya está hecho. Difamar al Madrid es gratis.  Diego Simeone, ese ejemplo de deportista,  ya anunció que la liga pasada sería para el Real Madrid “por decreto”. La ganó el Barça. ¿Ha pedido perdón Simeone? No hace falta. Como lo es reírse de él (o intentarlo). Cuando el Celta nos apeó de la Copa del Rey Freixa, en un alarde de ingenio, tuiteó “El triplete son los padres”, o Piqué dijo que Arbeloa era un conocido. Parece que tener el mejor palmarés obliga a tener que soportar cualquier cosa por parte de los que lo tienen peor, por mucho que últimamente hayan ganado más cosas.

Y cuando los árbitros yerran pasa igual. Si es a favor del Madrid se monta la de Dios es Cristo, mientras que cuando es en nuestra contra nadie dice nada. Sin ir más lejos, los dos goles del Villarreal fueron precedidos de irregularidades: mano en el primero y orsay en el segundo. Dichas jugadas no se repitieron hasta el hastío, ni ningún jugador de la plantilla clamó por la injusticia, ni ningún medio de comunicación nos animó a hacerlo.

El pasado fin de semana se disputó la Copa del Rey de baloncesto. En el primer partido ante Andorra, Llull cometió campo atrás. Nadie lo vio en directo. Tras esa infracción y quedando pocos segundos, Randolph mete un triple desde 8 metros que fuerza la prórroga. En la prórroga ganó el Madrid. Tras ello, todas las aficiones inaguran un nuevo cántico “Era campo atrás”, y lo cantan incluso en la MiniCopa en la que jugaban niños de 13 y 14 años con la camiseta del Madrid. Hay que ser mezquino. En la final, el error arbitral más evidente fue conceder a Valencia un triple con la posesión agotada contra el Madrid. Nadie habló de ese triple, subió al marcador y el partido siguió. Como debe ser, pero ¡ay si es al revés!

En resumen, si un árbitro no quiere líos y duda en una jugada, más le vale equivocarse contra el Madrid. Si lo hace a favor, como le ocurrió a Tristante Oliva tras aquella llave de Marchena  a Raúl, igual tiene que retirarse por la presión mediática. Si lo hace en contra, como Gracia Redondo en Tenerife, tendrá trabajo en una emisora como experto arbitral.

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Villarreal 2 – Real Madrid 3. El Madrid siempre vuelve.

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Morata marcando el tercero.

1 NAVAS

2 CARVAJAL       3 PEPE      4 RAMOS     12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC        8 KROOS

11 BALE     9 BENZEMA    7 RONALDO

  • 22 ISCO X 14
  • 21 MORATA X 9
  • 17 VÁZQUEZ X 11

A las 21:45 de la noche el Madrid perdía 2-0. El Villarreal es el equipo menos goleado de la liga, y había que meterle 3 goles en poco más de media hora para levantar este partido. El FC Barcelona había ganado en el Estadio Vicente Calderón y era líder provisional de la liga. La primera hora del partido no invitaba al optimismo, pero apareció la resistencia a la derrota que nos ha hecho famosos. A estas horas, el Madrid vuelve a ser líder pese a tener un partido menos.

Volvió a salir al campo el XI inicial de la final de Lisboa. A mí la BBC me da una pereza morrocotuda: perdemos control en los partidos cuando están juntos los tres de arriba. Antes se compensaba con la pegada que ofrecían los tres delanteros, pero ahora quitan más cosas que dan. No pueden jugar los tres juntos, el precio es demasiado alto.

No pasó gran cosa en el primer tiempo. Bueno, sí, una jugada fue decisiva. Benzema remata y Asenjo se hace daño al despejar, teniendo que ser sustituido. Se iba el Zamora de la liga y salía un portero que no ha jugado ni un minuto. A la postre, esa fue una de las claves.

Al poco de volver de la caseta marcó dos veces el Villarreal. La primera cuando Trigueros cazó un balón muerto en el área del Madrid y fusiló desde cerca. Pensé que con 1-o en contra sería imposible ganar, y en eso pensaba cuando Bakambu marcó el segundo en un error grosero de Ramos, aunque parece que el delantero  partió en posición incorrecta. 2-0 en contra y la sensación de que el cielo caería sobre nuestras cabezas.

Zidane sacó a Isco por Casemiro, colocando un doble pivote con Kroos y Modric y el malagueño de enganche. Isco tuvo el don de la ubicuidad y dirigió el ataque del Madrid, otorgando velocidad y pausa según conviniese al juego. Una volea de Ronaldo que se estrelló con violencia en el poste desató la tormenta blanca. Poco después abrió Isco para Carvajal, el lateral centra y Bale remata de cabeza el primer gol. El milagro empezaba a parecer posible. Kroos dispara y el balón, de rebote, pega en la mano de Bruno. Penalty discutible, sí; pero el árbitro lo sancionó sin dudar. Marcó Ronaldo el empate y no pasó mucho tiempo cuando Marcelo metió una banana desde la izquierda que Morata remató bastante mal, a los pies del portero, pero como éste andaba con el tembleque el balón entró. En ese momento la sensación era que si el Madrid necesitase meter otros dos, lo conseguiría sin dudarlo. Cuestión de fe en la victoria. Cuestión de resistencia a la derrota.