Bayern Munich 1 – Real Madrid 2. El infierno ya no quema

process-4
Así de bien lanzó Vidal el penalty

1 NAVAS

2 CARVAJAL         6 NACHO        4 RAMOS       12 MARCELO

14 CASEMIRO        8 KROOS

11 BALE                   19 MODRIC           7 RONALDO

9 BENZEMA

  • 20 ASENSIO X 11
  • 10 JAMES X 9
  • 16 KOVACIC X 19

 

A las 20:30 todos hubiésemos firmado un resultado como el que al final se produjo. Y a las 21:14, cuando el Bayern dominaba por 1-0 y el árbitro se había inventado un penalty contra el Madrid, el 1-2 final era una quimera. No en vano, y pese a que el penalty no entró, en el descanso se pagaba la victoria del Madrid 15 a 1. Pero cuando el partido acabó y pese a la victoria, nos quedamos con un regusto amargo por la sensación de que en la última media hora la eliminatoria pudo quedar sentenciada . Como contra el Atleti, la sensación que me queda es que si los porteros estuviesen cambiados, el partido hubiese acabado 0-5.

Salió bien el Madrid – con los XI de siempre salvo inevitables bajas – , aguantando el arreón inicial de los muniqueses y teniendo además la primera ocasión clara del partido. Centro de Kroos y Benzema remata contra el suelo. Neuer lo roza con las uñas y luego da en el larguero. Era un duelo igualado, pero fue el Bayern quien se adelantó. Fue en uno de los infinitos corners que concedimos durante el primer tiempo. Vidal remató con violencia de cabeza anticipándose a Nacho y batiendo a Navas. En una noche de jugadores top, a Nacho o a Navas se les ve el cartón. Lo del defensa es comprensible, pues no deja de ser el cuarto central de la plantilla que tiene que jugar hoy por las lesiones. Pero no es de recibo que el portero del Madrid no esté entre los 10 mejores de Europa. Es el único puesto en el que pasa. Navas no aguanta comparación alguna con Neuer, De GeaCourtois u Oblak.

El gol en contra nos sentó como un tequila en ayunas. El Bayern creció y el Madrid menguó. Lo fiábamos todo a cazar una contra. Y en el último minuto del primer tiempo se produjo el primer punto de inflexión de la noche. El árbitro decretó penalty contra el Madrid después de que el balón diese en el hombro de Carvajal – sanción increíble, pues el de Leganés retiraba el brazo – . y Vidal se disponía a marcar su segundo gol de la noche. Con 2-0 al descanso, el partido sería un Everest. Pero el chileno lanzó el balón fuera y durante el descanso el Madrid pensó que el rival no era para tanto, que el otrora infierno de Munich era ahora una hoguera que apenas quemaba y decidió lanzarse a por ellos en el segundo tiempo. Atrás quedaron las noches en que ir a este campo era como ir al dentista. Ahora es casi como visitar Zorrilla.

Ronaldo se colocó como 9 nada más reanudarse el partido y un minuto después ya había marcado a pase de Carvajal. Un gol en campo contrario es un potosí en estas eliminatorias. El 1-1 lo firmaríamos todos, pero el Madrid era mejor que el rival. Llegaba más veces y sólo una soberbia actuación de Neuer unido a la crisis de gol de nuestra delantera nos impedía ir ganando. Pero apareció Ronaldo otra vez, y en tres minutos hizo que el mismo central, Martínez, le hiciese sendas faltas merecedoras de amarilla. Ahí estuvo el segundo punto de inflesión: media hora por delante y el Madrid jugaría con uno más todo ese rato. Una eternidad. Salió Asensio por el improductivo Bale y el mallorquín, otra vez, puso de manifiesto que si le dejan marcará una época en el equipo. Apareció por las dos bandas y no tardó en asistir a Ronaldo para que anotase el 1-2. El Bayern estaba encerrado y Neuer se multiplicaba, pero no supimos reflejar en el marcador nuestra superioridad en el campo. Salió James, premio inmerecido al ingrato colombiano, que no aportó nada como casi siempre que sale. Mientras, Modric aguantaba en el campo jugándose la vuelta si veía una amarilla. El Madrid apretaba, pero no ahogaba. Llegó en el descuento un gol de Ramos, que celebré como si ya estuviésemos en semis durante un minuto largo. Al rato me enteré que el gol había sido anulado y me quedé frío.

Queda la vuelta en el Bernabéu, sí. Nunca sabemos lo que puede pasar; pero seamos realistas: nuestra eliminación es altamente improbable. La última vez que quedamos fuera ganando la ida a domicilio fue en 1994 ante el Odense, con Luis Enrique como capitán.

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