Real Madrid 2 – Valencia 2. Requiem por la pegada

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Asensio, tras la estela de Raúl y de Butragueño. 

1 NAVAS

2 CARVAJAL       6 NACHO       14 CASEMIRO       12 MARCELO

10 MODRIC      8 KROOS      22 ISCO

11 BALE      9 BENZEMA      20 ASENSIO

  • 23 KOVACIC X 22
  • 17 VÁZQUEZ X 11
  • 21 MAYORAL X 8

 

En una época no muy lejana, nuestro equipo convertía los partidos en un intercambio de golpes, conscientes de que la poderosa pegada de la que solíamos hacer gala decantaría el choque a nuestro favor. Eran tiempos en los que el entrenador que tenía en la plantilla a Higuaín, Benzema, Cristiano Ronaldo y Di María (mas Morata en el Castilla) pedía en el mercado de invierno a Manolito Adebayor dado que la nómina de delanteros le parecía escasa. Ahora las cosas han cambiado y nuestra nómina de delanteros es bastante más escasa. Ayer para intentar la remontada estaban en el Banquillo Lucas Vázquez y Borja Mayoral. Otro rollo.

La alineación del Madrid fue sorprendente. Las bajas en defensa obligaban a jugar con Casemiro como central – en el primer gol del Valencia se le vio que no es experto en esa posición – y Zidane decidió colocar a Kroos como medio centro defensivo. Nunca ha funcionado esta opción, y no fue distinto esta noche. El Valencia ganó la partido del centro del campo durante muchos tramos del partido, lo que provocó que en el descanso Kovacic sustituyese a Isco. El XI del segundo tiempo parecía más equilibrado.

El Madrid jugó bien y mereció ganar ante un buen Valencia, que también tuvo sus opciones. Los rojigualdas tiraron 7 veces a puerta en el Bernabéu, lo que tiene mérito; pero el Real Madrid tiró más del triple. Hasta 22 remates contra la portería de Neto, la mayoría de ellos a cargo de Benzema, que tuvo una de sus noches más desafortunadas. Es cierto que un par de veces fue el portero rival quien le privó del gol, pero también tuvo errores groseros. Vuelve la historia de que “no es un 9”. Aunque lo lleve en la espalda, aunque juegue de delantero centro, “no es un 9”. Esa frase se repite como un mantra para justificar su falta de gol. Lo de anoche sería una anécdota si no fuese porque lleva 3 goles en sus últimos 25 partidos. Al francés lo doy por amortizado, pero tengo la sensación de que cometemos el mismo error que con Casillas en su día. No tiene suplente. El año pasado Morata marcó 20 goles, y este año no se me ocurre quien va a meter esos tantos. Hace falta en la plantilla un perfil como este.

Pero si mal estuvo Morata, peor anduvo Bale. El galés hace un año era el referente ofensivo del equipo, pero desde que se lesionó da la sensación de jugar con el freno de mano puesto. Parece tener miedo de romperse, y no arriesga. Aunque hay un problema mayor: cuando se lesionó el equipo cambió a 4-4-2 y acostumbra a tener más el balón, a jugar en espacios pequeños, a usar más la técnica que la velocidad. Moñete parece un elefante en una cristalería, y da la sensación de que disfrutaba más con amplias praderas ante las que galopar. Es más joven y, quien sabe, quizá vuelva a coger confianza. Pero no estoy seguro de que no se le caiga el Bernabéu encima si repite actuaciones como la de ayer.

El mal partido de Bale y de Benzema hizo que quedase eclipsada la fenomenal actuación de Marco Asensio, autor de los dos goles de la noche y, lo que es más importante, se convirtió en el jugador franquicia del equipo, aquel al que todos buscan en cada ataque. El Madrid perdía 1-2 cuando él cogió el balón para lanzar una falta desde el borde del área. Ahí estaban Modric y Kroos entre otros, gente con más galones en la plantilla, pero nadie discutió que el mallorquín era quien debía lanzar el libre directo. Ójala confirme todo lo que promete.

El caso es que finalmente volaron dos puntos del Bernabéu, con la sensación de que con Ramos y Ronaldo sobre el césped el resultado hubiese sido otro. También lo hubiese sido si el árbitro hubiese cumplido la fama de casero que se supone a los trencillas en el Bernabéu. No veáis aquí un lamento, yo creo que a la larga los árbitros se equivocan a favor y en contra. Por estadística, pronto se equivocarán a favor nuestro

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Real Madrid 2 – FC Barcelona 0. La mayor humillación.

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El gol de Asensio,,, el gesto de Kovacic…

1 NAVAS

2 CARVAJAL        4 RAMOS       5 VARANE       12 MARCELO

10 MODRIC     23 KOVACIC    8 KROOS

17 VAZQUEZ         9 BENZEMA         20 ASENSIO

  • 14 CASEMIRO X 23
  • 15 THEO X 20
  • 24 CEBALLOS X 8

Siempre he pensado que la mayor humillación posible en deporte es vencer sin dar la sensación de esforzarte a tope, mucho más que machacar al rival. El Real Madrid dio al Barcelona anoche un meneo de los que hacen época, y lo hizo sin que Ronaldo, Bale ni Isco jugasen ningún minuto. Se permitió incluso enseñar en el segundo tiempo a los nuevos fichajes: Theo y Ceballos, porque el título ya estaba sentenciado. Habrá quien piense que perdimos anoche una ocasión única para establecer un marcador legendario. Seguro que el Barça lo hubiese hecho así, nos lo ha demostrado en otras ocasiones. Ellos tienen que aplastar al Madrid si pueden hacerlo porque para somos su archienemigo. El Madrid anoche optó por el ninguneo. Trató al Barça como a un equipo del montón, uno de tantos que vienen por Chamartín y nos parecen tan inferiores. El Madrid anoche le dijo al Barça que para nosotros son unos cualquiera.

Frente a un Barcelona acobardado que dispuso tres centrales – parecían más preocupados de evitar la goleada que de intentar remontar la Supercopa – , el Madrid salió en tromba. Zidane sorprendió con un XI en el que se volvía al 4-3-3, pero con las alas ocupadas por Asensio y Lucas, con lo que las ayudas defensivas al centro del campo estaban garantizadas. La implicación era total, y en el minuto 4 Asensio acomodó el cuerpo ante un despeje de Umtiti y con una folha seca colocó el balón en la portería de Ter Stegen. El mallorquín tiene la zurda que envidió Maradona. Ni Mbappe ni Dembelé, ni ningún otro joven jugador parece tener más proyección que nuesto 20.

El dominio siguió todo el primer tiempo, en el que Benzema fue uno de los destacados. El francés tiene días desesperantes, pero cuando es el delantero de referencia y no juegan a los lados Cristiano ni Bale, juega mejor. Ayer incluso se aplicó en defensa. Suyo fue el segundo gol, marcado tras un control orientado que rompió la cadera de Umtiti. Antes de eso, Vázquez astilló el palo derecho de la portería azulgrana. El Madrid dominó la primera parte, en la que no hubo noticias del equipo culé. Apenas un par de acercamientos al área de Keylor Navas que no parecían peligrosos. Durante los primeros 45′ hubo momentos en los que el equipo blanco bailó a los azulgranas de manera sonrojante. Jugábamos al primer toque, a veces de tacón. La cumbre fue un sombrero que ejecutó Modric. Preciso, plástico, fue un perfecto estreno del dorsal 10 en la espalda blanca del croata.

El segundo tiempo prácticamente sobró. El Madrid levantó el pie, porque el título ya estaba en la buchaca y no era cuestión de arriesgar en un partido del 15 de agosto. El Barcelona tiró de orgullo y Messi aprovechó un despiste de la defensa blanca para hacer su única jugada de la noche. Cuando parecía inevitable el gol, el balón pegó en el larguero. El Madrid pareció algo desordenado en el segundo tiempo así que salió Casemiro a poner paz. Salió también Theo, que pareció un tanto Pirelli – potencia sin control -. Surcó con potencia la banda izquierda pero al llegar a la línea de fondo golpeó el balón con tanto ímpetu que salían chuts en lugar de pases. Y salió también Ceballos, que en un par de jugadas dejó asomar el duende andaluz que lleva en las piernas.

Ójala le vaya bien a este equipo. Ójala que los jóvenes no se lesionen, que tengan suerte en sus carreras. Porque hemos juntado un equipo fantástico, con centrocampistas de toque que son la envidia de Europa. Este Madrid conserva el ansia de ganar que habita en nuestro ADN, pero además da gusto verlo jugar. Porque además del torneo, anoche le quitamos al Barcelona el fútbol y el balón. Les quitamos hasta el título de eterno rival, pues les tratamos como a unos cualquiera.

Hasta la posesión les ganamos.

FC Barcelona 1 – Real Madrid 3. Ganando con todo en contra.

1 NAVAS

2 CARVAJAL                    5 VARANE                   4 RAMOS              12 MARCELO

14 CASEMIRO

23 KOVACIC                            8 KROOS

22 ISCO

9 BENZEMA                           11 BALE

7 RONALDO X 9

20 ASENSIO X 23

17 VÁZQUEZ X 11

No puedo empezar sin reiterar mi odio al fútbol moderno, ése que nos hace salir vestidos de color turquesa en el Camp Nou. Adidas tiene que vender camisetas y no duda en pisotear la historia para conseguirlo. El uniforme de nuestro equipo fue la única mala noticia de la noche.

Desde que el FC Barcelona nos ganó en el Bernabéu, el Madrid ha jugado todos sus partidos usando el 4-4-2. Desde entonces dominamos los partidos como quien lava, incluso sin una de las vigas maestras, que es Modric. Hoy no fue una excepción. Con Isco dando verónicas desde el principio, Kroos y Kovacic mandando a los lados y Casemiro como medio centro el partido nos sirvió para comprobar el cambio de rumbo que ha habido en el fútbol español. Los mejores centrocampistas ahora juegan en el Madrid; hace unos años era en el Barcelona.

El primer tiempo fue un partido clásico de verano: pocos riesgos y alguna entrada a destiempo. El árbitro se puso a sacar tarjetas, demostrando que el partido le venía grande como a mí una camiseta de Pau Gasol. Apenas hubo ocasiones antes del descanso. El Madrid defendía bien y atacaba con Bale y Benzema, lo que hace difícil que del marcador se muevan las gafas.

En el minuto 50 llegó el primer gol, que abrió el baile. Isco abre para Marcelo y éste centra al área. Gerard Piqué, sensible ante la falta de gol de nuestros delanteros, decidió hacer él su trabajo. Un autogol de Piqué es un orgasmo para la afición merengue.

El FC Barcelona se vio con la necesidad de estirarse para buscar el empate, y ahora sí que el partido se pareció a algunos clásicos recientes: el Madrid esperaba atrás con orden y aprovechaba sus contraataques. En uno de ellos Bezema ganó la línea de fondo y lanzó el pase de la muerte a Carvajal, que chutó desde cerca pero Jordi Alba impidió el gol que ya se cantaba. Hubiese sido un puñal en el corazón culé, como lo hubiera sido otro gol que marcó Ronaldo en fuera de juego. Pero no llegó el 0-2 sino el 1-1. Lo marcó Messi al convertir un penalty que decretó el colegiado tras caer en la trampa que hizo Luis Suárez, que se tiró en el área de manera indecente. Yo pensé que el árbitro iba a sancionar con amarilla el teatro del urguayo (un jugador que hasta tres veces ha mordido a un rival, y ahí sigue). Su caída fue tan escandalosa como la que hizo ante el PSG el día de la inútil remontada. La gente lo va conociendo; este árbitro no.

A esas alturas ya se habían movido los banquillos. El Madrid sacó a Cristiano y a Asensio, a la postre goleadores. Quizá la mayor diferencia entre los equipos sea la profundidad de ambos banquillos. Corría el minuto 80 cuando Cristiano Ronaldo recibió un pase en profundidad de Isco, miró la portería un segundo y marcó un golazo. Lo celebró quitándose la camiseta, como otras veces, lo que le hizo ver una tarjeta amarilla. La norma es absurda, pero más absurdo es que un futbolista se autoamoneste de esta forma. Un par de minutos después, Ronaldo encaraba al portero forcejeando con Umtiti. El defensa empuja al portugués y éste cae dentro del área. Era penalti claro, y si lo comparas con el de Suárez ni te cuento; pero no, esta vez el trencilla decidió amonestar por segunda vez a Ronaldo por “intentar engañarle”. La noche del colegiado estaba siendo de película de terror. Corría el minuto 84, y el Madrid tenía que afrontar en inferioridad numérica lo que quedaba de partido. Sería difícil aguantar, pensé…

Pero justo en el 90’ apareció la joya. Marco Asensio enganchó un balón a la carrera, miró la portería rival y colocó el esférico en la escuadra derecha de Ter Stegen. El mallorquín es un prodigio. Es inexplicable que no sea titular por delante de Bale o Benzema, o que andemos locos por Mbappe o cosas así. Dejaos de fichajes y dar balones a Asensio, a Isco, a Lucas Vázquez y a Ceballos. Ellos son el futuro. Y son buenísimos.

Ganar en el Nou Camp 1-3 no es habitual, pero hacerlo con todo en contra tiene muchísimo mérito. El Barcelona tiene que venir al Bernabéu a jugar la vuelta el miércoles, pero seguro que les gustaría no tener que hacerlo. Tal y como andan las cosas por ahí arriba, no descartemos que renuncien a jugar la vuelta, como hicieron contra el Atleti en las semifinales de Copa de 2000.

Real Madrid 2 – Manchester United 1. Chupito dulce.

1 NAVAS

2 CARVAJAL                4 RAMOS              5 VARANE             12 MARCELO

14 CASEMIRO

10 MODRIC                         8 KROOS

22 ISCO

9 BENZEMA                    11 BALE

  • 20 ASENSIO X 22
  • 17 VÁZQUEZ X 11
  • 7 RONALDO X 9

Curioso título éste que abre la temporada en Europa, pues desde que a principios de este siglo empezaron a ir a la Champions League cuatro y hasta cinco equipos de las más potentes ligas, la Europa League es una competición menor, lo que hace que enfrentar a los dos campeones de Europa sea algo así como si el Campeón de Primera División y el de Segunda se enfrentasen. No sé si es una copa o un chupito.

Claro que esta vez y por azares de la vida el representante de dicho torneo menor era el Man United, uno de los equipos con más fama en Europa. No tengo claro a qué se debe dicha fama, porque lleva varios años a la deriva de capa caída. Sigue gastándose inexplicables millonadas en jugadores que no parecen merecerlo como Pogba o Lukaku, y ahora están en manos del inefable Mourinho, técnico especialista en anular el talento del equipo rival … aunque de paso anule el propio.

El Madrid salió con el equipo que ganó la Copa de Europa en Cardiff, con Bale en lugar del tardidamente reincorporado Ronaldo. La noticia de continuar con el 4 4 2 es estupenda para nuestro equipo, pues el centro del campo en rombo hace que dominemos los partidos mucho más que cuando juegan tres delanteros. Nuestos cuatro centrocampistas, por cierto, costaron en total menos que Paul Pogba, larguirucho mediocampista de los Red Devils que pasó por el partido sin que nadie lo advirtiese. Tan importantes son nuestros centrocampistas que los dos goles fueron obra de Casemiro y de Isco, vértices superior e inferior del rombo en la medular. Los dos casos son impresionantes:

Casemiro costó 5 MM, llegó al Castilla y debutó ante el Betis cuando Mou nos entrenaba. De los últimos cuatro años ha estado tres en el Madrid, y las tres veces hemos levantado la Champions – el año que no fue así Casemiro jugaba cedido en el FC Porto – . Sigue mejorando en sus prestaciones y al montón de balones que cada partido roba empieza a sumar una notable aportación ofensiva. Ya marcó el curso pasado en San Mamés, ante el Nápoles o ante la Juve en la final de Cardiff y esta vez abrió el marcador, poco después de estrellar un cabezazo en el larguero. Su figura me recuerda cada día a Mauro Silva, fenomenal medio centro brasileño del Superdépor.

Isco llegó del Málaga por 27 MM, con el Golden Foot bajo el brazo. Como todos los artistas que juegan de enganche en nuestro equipo, pronto estuvo bajo sospecha de los defensores del sudor y la furia ¡¡cuánto daño!! Cuando Isco se pone a jugar al fútbol en su posición más aprovechable no hay quién se le resista. Si juega de volante penará corriendo de un sitio a otro, si juega como media punta hará cosas como la pared que hizo con Bale en el segundo gol. Velázquez, Martín Vázquez, Guti u Özil sonríen cada vez que el malagueño pisa el balón, conscientes de que es otro eslabón en la cadena.

Con 2-0 el partido estaba controlado, y Bale pudo sentenciar con una clarísima ocasión, pero estampó el balón en el larguero. Luego Benzema tuvo otra ocasión, pero se enredó y tampoco marcó. La delantera parece la línea más floja del equipo, pues con Morata, James e incluso Mariano hemos perdido demasiada dinamita. Benzema nunca será un 9 al uso, lo que no es un problema cuando Ronaldo está al lado; pero se echan de menos sus goles. De todas formas, al francés, que ya pasa de la treintena, lo doy por amortizado. Y Bale, siendo un portento físico, está sin confianza. El galés lleva cuatro años con nosotros y cada año aporta un poco menos que el anterior. Si a eso le sumamos la cruz de sus contínuas lesiones, no puede ser nuestro jugador franquicia. No creo que nadie llorara demasiado si cualquiera de los dos saliera de la plantilla para que llegase un delantero de primer nivel.

Acortó distancias el Manchester y durante los últimos 20 minutos el conjunto inglés se agarró a su físico para intentar empatar. Como cantaba Siniestro Total, es gente de mucho músculo y poco cerebro. Pudieron empatar con un tiro de Rushford que desvió Navas con el talón, pero hubiese sido injusto. El Madrid, además de los dos tiros al palo citados, tuvo una ocasión clarísima de Asensio tras una gran jugada de Vázquez, pero De Gea sacó una buena mano, igual que antes a Kroos.

El partido acabó con victoria del Madrid. No sé si copa o chupito, pero da gustito ganarla. Sabe dulce. Y da mucho más gusto ver que el entrenador gruñón que protesta en el descanso a los árbitros es el del equipo rival. Al menos esta vez, a diferencia de la última Supercopa que perdió, no metió a nadie el dedo en el ojo.