Real Madrid 3 – Levante UD 2. Ni un día tranquilo

13 COURTOIS

2 CARVAJAL       5 VARANE             4 RAMOS             12 MARCELO

14 CASEMIRO             8 KROOS

17 VÁZQUEZ                   16 JAMES            25 VINICIUS

9 BENZEMA

  • 7 HAZARD X 14
  • 3 MILITAO X 4
  • 18 JOVIC X 9

 

Después de jugar un convincente primer tiempo y conseguir gracias a él una magra ventaja en el marcador, El Madrid volvió a jugar con fuego, y en el descuento Courtois evitó el empate del Levante con una parada a remate de cabeza. Es descorazonador pensar lo que nos cuesta ganar a equipos como Valladolid, Villarreal o Levante, y da miedo pensar qué va a ser de nosotros cuando empecemos a jugar contra la aristocracia.

El Madrid salió decidido a resolver cuanto antes. Adelantó la defensa, presionaba la salida rival y así impedía a los granotas salir con el balón jugado. Tras un par de avisos de Benzema y de Kroos, llegó el primer gol. Fue un cabezazo de Benzema tras pase de Carvajal con la zurda. Poco después James habilitó de nuevo a Karim para que marcase el segundo. En la grada nos mirábamos complacidos, pensando que esta matinee sería una sesión de baño y masaje para nuestro equipo. Más aún cuando Vinicius Jr. asistió desde la derecha a Casemiro para que convirtiese el tercero. Así nos fuimos al descanso.

Al poco de volver marcó Borja Mayoral, jugador cedido por el Madrid que no se resistió a cumplir con la “maldición del ex-“. En principio el gol visitante parecía una anécdota, pues el Madrid seguía llegando cómodamente al área rival. Benzema remató al palo tras una jugada deliciosa. Vinicius pudo marcar en dos ocasiones, y cuando lo consiguió a la segunda el árbitro anuló el tanto por fuera de juego previo de James Rodriguez – en realidad fue el VAR quien decretó que el gol no valía, tras unos minutos que se hicieron eternos – . Zidane movió el banco y ahí comenzaron los problemas. El pobre Zizou no da una cuando sustituye jugadores. Tras los dos cambios, dejó a Kroos como única referencia en el centro del campo, con defensas por delante y delanteros por detrás. El equipo sufría un desequiibrio horrible, fiel reflejo de una plantilla en la que apenas hay centrocampistas y sobran al menos tres delanteros. Aún así, Hazard rozó el gol en su mejor jugada, a la que respondió Aitor con una fenomenal parada.

En cambio, nuestro portero no hace apenas paradas, ni fenomenales ni de las otras. En su segundo tiro a puerta el Levante consiguió el 3-2 y llegaron los nervios al Paseo de la Castellana. Lucas Vázquez jugaba de centrocampista, y perdió dos balones infames. Nadie ponía criterio y a punto estuvieron de volver a volar puntos del Bernabéu. Menos mal que Tibu sí que sacó uno de los tres tiros que le hicieron en toda la tarde cuando el partido agonizaba, y finalmente conseguimos la primera victoria como locales en casa.

Pero la sensación es la misma que otras veces: nos cuesta marcar gol una barbaridad, y esa carencia hay que suplirla con atención total los 90′, y no hacer ninguna concesión. Errores como los de Ramos o Kroos en partidos anteriores nos costaron puntos. Esta vez también los hubo. Salió cara, sí, pero somos fiables como condón de ganchillo.

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Villarreal 2 – Real Madrid 2. Tenemos que ir a tope

13 COURTOIS

2 CARVAJAL             5 VARANE           4 RAMOS         23 MENDY

14 CASEMIRO         8 KROOS

17 LUCAS V                                              11 BALE

9 BENZEMA              18 JOVIC

  • 10 MODRIC X 18
  • 28 VINICIUS JR X 17
  • 15 VALVERDE X 8

 

 

En el Estadio de la Cerámica comprobamos de nuevo que la calidad de nuestro equipo ha bajado varios enteros desde hace dos o tres años. Comparando esta plantilla con la que consiguió el doblete en el curso 16-17, podemos apreciar que la los  jugadores importantes son los mismos que estaban entonces, sólo que 3 años más viejos. Eso se nota en quienes pasan de 30: Modric, Marcelo, Ramos… Los que han llegado desde entonces no mejoran lo que había, lo que hace que jueguen los “clásicos”. Como nuestro equipo es peor, sólo puede conseguir un buen resultado si está atento los 90 minutos y no comete errores gruesos. El Madrid jugó bien durante más de una hora, pero no nos alcanza con ese tiempo: necesitamos atención todo el rato. Los primeros 20′ no dimos la talla, y además fue entonces cuando Sergio Ramos cometió una pérdida de balón garrafal que desembocó en el primer gol de los locales. Error grueso.

Entonces el equipo se remangó y se puso a jugar con criterio. El balón se movía cada vez más deprisa y Benzema fue el primero que remató al palo con violencia. Se olía el gol, que llegó en el momento clave: al filo del descanso. Carvajal y Jovic trenzaron una buena jugada que Gareth Bale convirtió en gol cuando el primer tiempo agonizaba.

En el descanso yo era optimista, pues pasado el despiste inicial el equipo había respondido. Bastaba con no cometer errores y tener un pelín de acierto. Comenzó el segundo tiempo con la sensación de que el gol blanco era cuestión de tiempo. Marcó Benzema, pero estaba en orsay por un palmo. Pronto los dos entrenadores movieron el banco y, otra vez, el rival lo hizo mejor que el nuestro. El Madrid se diluía poco a poco y el Villarreal consiguió marcar en su primer tiro a puerta del segundo acto. Descorazonador…

Pensaba que perderíamos pero un fogonazo de Bale tras un buen robo de Modric acabó en el segundo gol. A ésto me reciero cuando digo que al equipo lo sujetan los de siempre. Había tiempo para la victoria, aunque ni el árbitro ni el VAR ayudaron al no penalizar una patada sobre Vinicius Jr. de Albiol (sí, sí, Albiol. Y Cazorla también estaba en el equipo que nos ganó. Sólo faltaba Dani Güiza). Así que no se movió más el electrónico y sumamos el segundo empate seguido en liga.

Mi sensación es que con un pelín de suerte hubiésemos ganado a Valladolid y Villarreal. No hemos estado lejos de sumar los 9 primeros puntos, y seríamos líderes. La esperanza se desvanece como lágrimas en la lluvia cuando compruebo que las tres seguidas siguientes son al Pizjuán, al Wanda y al Nou Camp. Para ganar en esos campos necesitaríamos algo más que ese pelín de suerte.