Real Madrid 4 – Granada CF 2. Ni un día tranquilo.

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1 AREOLA

19 ODRIOZOLA       4 RAMOS            5 VARANE           2 CARVAJAL

14 CASEMIRO

15 VALVERDE             8 KROOS

11 BALE              9 BENZEMA         7 HAZARD

10 MODRIC x 8

22 ISCO x 7

16 JAMES x 11

En horario de postguerra recibimos la visita del club de la #EternaLucha que recientemente han musicado Los Planetas entre otros. Visitaba el Bernabéu en calidad de segundo clasificado, con cinco jornadas sin perder incluyendo una victoria sobre el FC Barcelona en Los Cármenes. No parecía que fuese a ser fácil, pero el Madrid se adelantó en el minuto 2, cuando Benzema remató un pase prodigioso que lanzó Bale desde el lado izquierdo con el exterior del pie. Con el 11 a la espalda, esa suerte fue un homenaje a otros dos magníficos ejecutores de la misma, Martín Vázquez y Laurie Cunningham.

Con viento a favor, el Madrid dominó todo el primer tiempo. Curiosamente las dos mejores ocasiones las dispuso Carvajal, que cuajó un buen partido pese a jugar a banda cambiada pero marró los dos disparos claros de que dispuso. La mala noticia fue la lesión de Kroos, que dejó su sitio a Modric. El segundo gol no llegó hasta que el primer tiempo agonizaba, cuando el pajarito Valverde, quizá el mejor jugador de la tarde, lanzó un pase a la carrera de Hazard, que definió con una vaselina ante la salida del portero. Con el 7 en la espalda… vaselina… la tarde iba de homenajes. Raúl González y antes Juanito Gómez fueron maestros de la cucharita. El belga empieza a dar señales de ser un superclase. Los impacientes, que revisen en la hemeroteca los primeros días de Modric o de Zidane en el Madrid.

Descanso sin bocata, que no son horas.

Si el partido parecía tranquilo, aún más cuando Modric colocó el balón en la escuadra derecha de Rui Silva. El tiro es fantástico, pero la jugada nace de la lucha de Valverde por un balón que se pierde por la línea de fondo. Luego cayó a Hazard, que vio al 10 rubio en posición de disparo y le ofreció el balón. El resto fue cosa de Modric.

Con el partido decidido Zidane se disponía a dar minutos a Isco. El malagueño no está en forma, como no lo está nadie que lleve un mes parado (Modric contra el Brujas). Cuando estaba Isco esperando a salir, Areola cometió un absurdo penalty que metió al Granada en el partido. Courtois puede respirar tranquilo, el francés no es rival para la portería por muy mal que lo haga el belga. El Granada alzó el vuelo: Varane sacó bajo palos y en la siguiente jugada llegó el 3-2. El partido ya no era tranquilo, se había vuelto un campo de minas, el Madrid sufría y Zidane sacó a James por Benzema.

En ese momento nuestra tripleta atacante era James – Benzema – Isco. Más clase que un instituto en el ataque. Si ganamos algo, será por la clase de los buenos por mucho que la grada del Bernabéu prefiera el esfuerzo al talento.

Isco perdió varios balones, pero participó en las dos mejores ocasiones que tuvimos. Primero abrió a Odriozola – incansable el vasco, subiendo una y otra vez por su banda. Defender, ya tal – . que puso un balón de oro a Benzema pero Rui Silva despejó a corner. Y casi en el descuento otra jugada con los mismos actores, solo que esta vez fue James quien remató y el balón encontró puerta. El público, aliviado, se rindió al colombiano, que está sumando a su innegable casa unas ganas de triunfar más propias de un maletilla que de un consagrado. Y el tendido 7 eso lo valora mucho.

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Real Madrid 2 – FC Bruge 2. Al borde del abismo

Dennis Bonaventure supera a Courtois en el primer gol del Brujas

13 COURTOIS

2 CARVAJAL          5 VARANE            4 RAMOS            6 NACHO

14 CASEMIRO

10 MODRIC          8 KROOS

17 LUCAS V.            9 BENZEMA         7 HAZARD

  • 1 AREOLA x 13
  • 12 MARCELO x 6
  • 25 VINICIUS JR. x 17

El Madrid se asomó anoche al borde del abismo. Si otros años la fase de grupos de la Champions League era una tarde de pic-nic para nuestro equipo (llevamos años jugando partidos intrascendentes en la última jornada), este año parece que vamos a sufrir para entrar en los cruces. De los 6 primeros puntos en juego, tenemos 1. Y pudo ser peor, porque si el partido de anoche acaba en derrota, Brujas tendría 4 puntos y nosotros ninguno.

No es fácil explicar cómo el Madrid se fue perdiendo 2-0 al descanso. Los dos goles visitantes vienen de errores del delantero, que en el primero se golpea una pierna con otra para hacer un remate inaudito y en el segundo se trastabilla en la carrera antes de definir. Los culpables de los goles son Ramos en el primer caso, que se arriesga a tirar un fuera de juego tan justito que el VAR acaba concediendo el gol, y Modric en el segundo, que pierde el balón tras intentar un pase en horizontal que no lo haría ni un juvenil. Pero el foco está en el portero. Courtois no puede hacer nada en el primer gol y poco puede hacer en el segundo, pero el público del Bernabéu la ha tomado con él. La historia es que llegó como un portero de gran nivel mundial y no se le recuerda ninguna actuación. Para los tiros parables – y no todos – y se come los difíciles uno tras otro. No es el culpable de los goles, pero tampoco es lo decisivo que se le supuso. Cuando en el descanso salió Areola a calentar para inmediatamente sustituir a Courtois, pensé que hemos perdido al belga para siempre.

El 0-2 era a todas luces injusto al descanso, porque además de los goles accidentales del rival el Madrid pudo marcar. Un gran cabezazo de Varane fue parado de forma espectacular por Mignolet. Dos tiros de Kroos salieron fuera por un palmo… pero el resultado era ese y había que remar. Salió Marcelo para agitar la banda zurza y poco después ingresó Vinicius por el patético Lucas V., cuya presencia en el XI inicial sólo entienden Zidane y los familiares más cercanos del de Curtis. Marcó Ramos de cabeza – otra vez el VAR concedió el gol – y el Bernabéu se puso a rugir como en las grandes noches. El Brujas no salía de su campo y en Madrid percutía una y otra vez. En otro tiempo, este partido hubiese acabado 5-2, pero ya no tenemos la pegada que lucíamos en otros tiempos. Ahora necesitamos 26 tiros a puerta para marcar dos goles, y quienes anotan son jugadores de corte defensivo: Ramos primero y Casemiro después. La delantera no aporta los goles que de ella se esperan. El empate coincidió con la expulsión de un jugador belga. Quedaban 5′ mas el descuento y los jugaríamos en superioridad numérica. El Madrid puso corazón, pero no puso fútbol porque no lo tiene. Hazard sigue sin ofrecer el rendimiento que cabía esperar, Modric ya no está para muchos trotes y a Vinicius le falta un hervor. Sólo Benzema da el nivel. De físico también andábamos justitos, pagamos el doble cambio hecho al descanso. Merecimos ganar, sí; pero cuando sufres tanto ante el peor equipo del grupo es imposible no pensar que igual este año conocemos la Europa League que tanto he despreciado estos años. No deja de ser como bajar a segunda.