Real Madrid 0 – Atlético de Madrid 0 (4-1) Finales como partos dolorosos.

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El primer título de los años 20 llegó en Arabia Saudí

13 COURTOIS

2 CARVAJAL                5 VARANE              4 RAMOS            23 MENDY

14 CASEMIRO

15 VALVERDE                       8 KROOS

10 MODRIC                                          22 ISCO

18 JOVIC

  • 27 RODRYGO x 22
  • 25 VINICIUS x 8
  • 24 MARIANO x 18

 

Desde el año 2013 nos hemos enfrentado al Atlético en 4 finales a partido único. En las 4 ha sido necesaria la prórroga para aclarar quién era el campeón, y en dos de ellas, incluída la de hoy, llegamos a los penalties. Son partidos duros, en los que el equipo de Simeone plantea una defensa férrea e intentar cazar algún gol en un despiste local. Hoy no fue distinto, aunque las ausencias tan notables que teníamos en nuestra delantera dan más mérito a este victoria. Los cuatro mejores delanteros de la plantilla: Benzema, Hazard, Bale y Asensio estaban lesionados. Las finales contra el Atleti parecen partos dolorosos, de vástagos de cinco kilos.

El Madrid repitió el XI que tan buen partido cuajó en la semifinal ante el Valencia, pero desde el principio pudimos comprobar que la defensa rojiblanca era bastante más eficiente que la valencianista. Ni Modric ni Isco conseguían entrar en juego en la línea de tres cuartos. y nuestro ataques solían ser centros laterales que morían en las manos de Oblak como los ríos en el mar. El Atleti, agazapado, esperaba un error blanco para marcar. Ramos cometió uno bastante grave entregando el balón a Joao Félix  con una clara oportunidad de marcar. pero el joven delantero de los 120 MM disparó con el juanete, enviando el balón fuera. Mientras, a Oblak sólo lo probábamos con tiros lejanos, bien atajados por el genial portero esloveno.

El partido avanzaba lento, como una mancha de aceite. No pasará a los anales del fútbol, no. Durante el segundo tiempo pensé en las pobres mujeres árabes que acudían al campo hoy por primera vez. Lo mismo estaban deseando que se vuelva a impedir su entrada a los estadios para no tener que ver un espectáculo tan soporífero.

El cansancio agitó un poco el choque. Pudieron marcar Mariano y Rodrygo, pero se empeñaban en disparar al centro de la portería. También Courtois hizo un par de intervenciones de mérito, aunque no recuerdo ninguna especialmente clara. Ni de un lado ni de otro. Pasó el partido, moría la prórroga y en el minuto 116 Carvajal hizo un mal control que acabó en los pies de Morata, que corría hacia Courtois como correría un preso hacia la puerta de la cárcel abierta. La ocasión era clarísima, pero apareció el pajarito Valverde – en este caso, águila imperial – y cazó al mecenas de los manolitos por detrás. Le dio dos patadas para asegurar que no marcaba gol. La entrada merecía la tarjeta roja, pero era necesaria porque un gol hubiese sido definitvo. Los minutos que quedaban cayeron despacio y, con uno menos sobre el campo, llegamos a los penalties.

Otra vez tiró el Madrid en primer lugar, como ya ocurrió en Milán en la inolvidable tanda que derivó en la undécima Copa de Europa. Marcó Carvajal, canterano. Como Lucas Vázquez aquel día. Y el primer penalty atlético lo lanzó Saúl al palo, como Juanfran aquel día. El Madrid se acercaba a la Copa. Dio otro pasito cuando Rodrygo marcó su lanzamiento por la escuadra, y uno aún mayor cuando Courtois despejó el violento lanzamiento de Thomas. Era el turno ahora de Luka Modric, que marcó aunque me decepcionó al no lanzar con el exterior del pie.  Trippier dio la única alegría de la noche a los rojiblancos, que fue efímera porque Sergio Ramos marcó el lanzamiento número 4. En todas las tandas el camero escoje el lanzamiento coincidente con su dorsal, pero no imaginó antes de empezar que esta vez sería el definitivo. Con el tobillo maltrecho – estuvo a punto de ser sustituído – lanzó suavemente, con el interior de su pie derecho, a la derecha de Oblak. Y un ratito después levantó el trofeo hacia la noche Saudí, que relucía como un recién nacido de cerca de cinco kilos.

Valencia CF 1 – Real Madrid 3. No eran cuatro, sino cinco.

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El primer gol de la noche, obra de Kroos de corner directo

13 COURTOIS

2 CARVAJAL                5 VARANE              4 RAMOS            23 MENDY

14 CASEMIRO

15 VALVERDE                       8 KROOS

10 MODRIC                                          22 ISCO

18 JOVIC

  • 12 MARCELO x 23
  • 16 JAMES x 10
  • 24 MARIANO x 18

 

Llevamos tiempo reclamando desde este portal que el Madrid jugaba mejor con cuatro centrocampistas que cuando lo hacía con 3. Esta noche nos hemos dado cuenta de que ampliando la nómina de los pobladores del centro del campo el equipo ha jugado uno de los mejores partidos de los últimos años. La ausencia de los tres mejores atacantes de la plantilla (no en vano, visten el 7 el 9 y el 11, los tres dorsales clásicos de la delantera) la suplió Zidane cambiando el esquema al 4-5-1. El Valencia apenas ha conseguido llegar a la portería de Courtois, mientras que el Madrid dominó el juego de cabo a rabo. Si no fuese por la bisoñez del delantero centro de hoy (Jovic), el resultado pudo ser escandaloso.

Los cinco centrocampistas se colocaron formando una especie de media luna, con Casemiro incrustado entre los dos centrales, Kroos y Valverde corriendo como descosidos de un área a la otra y Modric e Isco como interiores, tocando y tocando hasta aburrir al rival. Al poco de comenzar el partido el Madrid se adueñó del balón, y pronto avisó Varane con un cabezazo que repelió bien Jaume. El primer gol llegó a los 20′, y fue un gol olímpico, esto es, directo desde el corner. Los habrá que digan que la defensa valencianista estaba poco atenta, que lo estaba; pero el golpeo de Kroos, rápido y preciso, está al alcance de pocas botas. El gol sentó al Valencia como un trago de aceite de ricino, mientas el Madrid siguió a lo suyo. Isco se mostraba dueño y señor de la zona de tres cuartos, protegido como estaba con tanto centrocampista por detrás. Precisamente el malagueño marcó el segundo gol tras un rechace a tiro de Modric. Y pudo marcar el tercero en un cabezazo tras un corner, pero el balón se estrelló en el palo derecho de la portería valencianista. El rechace cayó a la bota de Jovic, pero el serbio no consiguió embocar a gol, su tiro, tibio, lo despejó Jaume. El partido no había llegado al descanso y el Valencia ya se sabía derrotado.

El segundo tiempo empezó como había acabado el primero, con el Madrid dominando la pelota. Hubo un rato de chorreo absoluto, que diría Vicente Boluda. El equipo merengue (hoy de menta) jugaba al primer toque, casi como si fuese un rondo, y los vigentes campeones de Copa no hacían sino perseguir sombras. Ese ratito culminó con un robo de Isco que acabó en los pies de Modric. Dentro del área, con un defensa tapando el tiro a puerta. Un movimiento de cadera, una bicicleta y un golpeo con el exterior del pie derecho conformaron un golazo, el mejor de la noche. Modric lo ejecutó con tal facilidad que los jugadores valencianistas parecieron de categoría inferior. Sentí lo mismo que cuando Romario le hizo aquella cola de vaca a Rafa Alkorta. Una diferencia de nivel alucinante.

Ante un gol así, el árbitro debería dar el partido por terminado. Pero no fue así. Seguimos jugando otros 20′, en los que pudimos comprobar la baja forma de Marcelo y James – salieron y perdieron sendos balones, los dos están fuera de cacho – e incluso salió el ínclito Mariano, que el los ocho minutos que dispuso pareció tener muchas más ganas de meter gol que Luka Jovic. No es fácil de entender que el delantero de origen dominicano no haya debutado en liga hasta hoy: el Madrid necesita gol y éste es un delantero. No es un crack  mundial, desde luego. Pero es un especialista. No es poca cosa.

El final del partido fue bochornoso. El árbitro del VAR decretó un penalty a favor del Valencia tras una mano involuntaria de Ramos que ningún jugador ché había reclamado, que el árbitro de campo no había advertido y que ningún jugador del Real Madrid había tratado de justificar, por no verlo siquiera necesario. Marcó Parejo un gol intrascendente, que en ningún caso maquilla la diferencia que ha habido entre los dos equipos esta noche.

 

 

Getafe CF 0 – Real Madrid 3. Un portero que da puntos

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13 COURTOIS

2 CARVAJAL                  3 MILITAO                5 VARANE            23 MENDY

14 CASEMIRO              8 KROOS

10 MODRIC                                                22 ISCO

11 BALE        9 BENZEMA

  • 15 VALVERDE X 8
  • 25 VINICIUS X 22
  • 18 JOVIC X 9

15 meses después de llegar al Madrid, Courtois se destapa como el portero que fichamos, de ésos que dan puntos que a la postre valen una liga. Oblak y Ter Stegen lo han sido estos años en nuestra liga, pero en mi opinión Keylor Navas no era tan decisivo. Era buen portero, de acuerdo, pero no era decisivo. En este partido Courtois sujetó al equipo con dos o tres paradas de mucho mérito cuando aún estaba el marcador abierto. Fue muy importante su actuación.

Porque el Madrid no jugó bien. Frente a uno de los equipos más tácticos de la liga, Zidane decidió prescindir del centrocampista más en forma del equipo: Valverde. Colocó a Isco y a Modric como interiores. Cuando estos dos jugadores comparten XI inicial, el equipo pierde aplomo. Ganamos en violines pero perdemos en tambores. Quizá en casa y ante un rival más amable sea buena idea, pero hoy no. Éste era un partido de tambores. Ver a Isco y a Modric aporrear el tambor (fajarse en defensa) inspira ternura en unos casos y desesperación en otros. Los daños colaterales no eran poca cosa: Karim no recibía balones y nuestras jugadas de ataque solían consistir en dar pelotazos a ver si Bale enganchaba alguno. Por muy marciano que sea el galés, sigue siendo un jugador importante en la plantilla, especialmente si Hazard y Asensio no están disponibles. Si las alternativas son los cariocas que están sin hacer o el voluntarioso Lucas Vázquez, sigo prefiriendo que juegue Bale. Con un buen recorte provocó una falta de la que nació el primer gol. Bien es verdad que el principal artífice del tanto fue David Soria, tan malo que no descartamos que sea familia del tal Cristobal. EL portero del Getafe remató hacia su portería un pase lateral de Kroos, lo que nos hizo recordar a Don Alfredo Di Stéfano “con que no metas las que van fuera, vale”, le dijo la saeta a un portero al que entrenó. En el primer tiempo la única ocasión que tuvimos fue el gol. Enfrente, Courtois se mostraba seguro despejando todos los tiros. Por cierto, todos lejanos, porque con Mendy y Militao el equipo se mostró seguro en defensa. Mucho más que con Marcelo y Ramos, sin duda. Con  el 0-1 nos fuimos al descanso.

Al poco de volver llegó el segundo. Otro pase lateral y esta vez Varane cabecea bien sin oposición. El gol subió con suspense al marcador, pues hubo luenga revisión del VAR. Pero esta vez salió cara, y pensé que, tal y como está el equipo, los goles a balón parado van a ser muy importantes si queremos conseguir algo. Porque, si no, todo está fiado a Benzema. Tras los 12 goles de Karim, los siguientes goleadores son Ramos y Varane con 3 cada uno. El balón parado.

Con 0-2 el Getafe se rindió. Buscó marcar, pero dejó tantos espacios a la espalda que pudo llegar una goleada. Bale falló dos mano a mano: en uno intentó una vaselina y en otro el desborde. También tuvo Vinicius una ocasión muy clara, si es que puede poner ese calificativo a una oportunidad de gol en la que participe este muchacho. Cuando falla, la grada se ríe. A esas alturas, además de Vinicius y el intrascendendente Jovic, ya trotaba el pajarito Valverde por la pradera getafense. Con el tiempo casi cumplido, enganchó un balón y corrió hacia la portería para regalar a Luka Modric en último gol de la tarde.

Real Madrid 0 – Athletic 0. El mal endémico.

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13 COURTOIS

2 CARVAJAL           3 MILITAO          4 RAMOS           23 MENDY

14 CASEMIRO

10 MODRIC           8 KROOS

27 RODRYGO              9 BENZEMA               25 VINICIUS

  • 6 NACHO X 3
  • 11 BALE X 27
  • 18 JOVIC X 25

Otro empate a cero en casa, segundo de la temporada tras el cosechado ante el Betis. Anda que no hay que remontarse en el tiempo para encontrar que las gafas no se alteren en 90′ dos veces la misma temporada. El Madrid post-Ronaldo tiene en la falta de gol su más clara característica, su mal endémico. Y claro que Ronaldo estuvo bien vendido. Pero no se le sustituyó, y ahí está el problema.

Porque el Madrid jugó bien. Generó ocasiones, especialmente al poco de empezar, cuando Vinicius primero y Kroos más tarde estuvieron a punto de marcar. Igual que pudo hacerlo Jovic cerca del final, cuando remató al palo derecho. Pero tantas ocasiones falladas no es un tema de mala suerte, no puede serlo. El gol es como el RH, Se tiene o no se tiene. Y en el Madrid el que más tiene es Bale, pero como es un marciano apenas juega. Es el jugador mejor pagado de la plantilla pero en su lugar salen un teenager brasileño  que está más verde que el campo. Pensaréis si me refiero a Vinicius o a Rodrygo. Tanto monta., porque el otro juega por Hazard, quizá el segundo con más gol de la platilla, pero a este lo hemos perdido dos meses por obra y gracia de un gañán del PSG

La lesión de Militao hizo que sólo nos quedasen dos cambios con los que agitar el ataque. Fueron Jovic y Bale quienes salieron, pero no consiguieron cambiar la dinámica. Quizá Isco o el joven Brahim hubiesen sido mejores soluciones ante una defensa tan cerrada por su perfil de jugadores de futbol-sala, pero saca tú a su Santísima Calvidad de sus planes previstos… Total, que nos dejamos dos puntos más al cosechar el ¡séptimo! empate en 18 partidos.  Los tres últimos han sido consecutivos, cuatro de ellos han sido a cero… Qué difícil es ser optimista.