Villarreal 2 – Real Madrid 2. Tenemos que ir a tope

13 COURTOIS

2 CARVAJAL             5 VARANE           4 RAMOS         23 MENDY

14 CASEMIRO         8 KROOS

17 LUCAS V                                              11 BALE

9 BENZEMA              18 JOVIC

  • 10 MODRIC X 18
  • 28 VINICIUS JR X 17
  • 15 VALVERDE X 8

 

 

En el Estadio de la Cerámica comprobamos de nuevo que la calidad de nuestro equipo ha bajado varios enteros desde hace dos o tres años. Comparando esta plantilla con la que consiguió el doblete en el curso 16-17, podemos apreciar que la los  jugadores importantes son los mismos que estaban entonces, sólo que 3 años más viejos. Eso se nota en quienes pasan de 30: Modric, Marcelo, Ramos… Los que han llegado desde entonces no mejoran lo que había, lo que hace que jueguen los “clásicos”. Como nuestro equipo es peor, sólo puede conseguir un buen resultado si está atento los 90 minutos y no comete errores gruesos. El Madrid jugó bien durante más de una hora, pero no nos alcanza con ese tiempo: necesitamos atención todo el rato. Los primeros 20′ no dimos la talla, y además fue entonces cuando Sergio Ramos cometió una pérdida de balón garrafal que desembocó en el primer gol de los locales. Error grueso.

Entonces el equipo se remangó y se puso a jugar con criterio. El balón se movía cada vez más deprisa y Benzema fue el primero que remató al palo con violencia. Se olía el gol, que llegó en el momento clave: al filo del descanso. Carvajal y Jovic trenzaron una buena jugada que Gareth Bale convirtió en gol cuando el primer tiempo agonizaba.

En el descanso yo era optimista, pues pasado el despiste inicial el equipo había respondido. Bastaba con no cometer errores y tener un pelín de acierto. Comenzó el segundo tiempo con la sensación de que el gol blanco era cuestión de tiempo. Marcó Benzema, pero estaba en orsay por un palmo. Pronto los dos entrenadores movieron el banco y, otra vez, el rival lo hizo mejor que el nuestro. El Madrid se diluía poco a poco y el Villarreal consiguió marcar en su primer tiro a puerta del segundo acto. Descorazonador…

Pensaba que perderíamos pero un fogonazo de Bale tras un buen robo de Modric acabó en el segundo gol. A ésto me reciero cuando digo que al equipo lo sujetan los de siempre. Había tiempo para la victoria, aunque ni el árbitro ni el VAR ayudaron al no penalizar una patada sobre Vinicius Jr. de Albiol (sí, sí, Albiol. Y Cazorla también estaba en el equipo que nos ganó. Sólo faltaba Dani Güiza). Así que no se movió más el electrónico y sumamos el segundo empate seguido en liga.

Mi sensación es que con un pelín de suerte hubiésemos ganado a Valladolid y Villarreal. No hemos estado lejos de sumar los 9 primeros puntos, y seríamos líderes. La esperanza se desvanece como lágrimas en la lluvia cuando compruebo que las tres seguidas siguientes son al Pizjuán, al Wanda y al Nou Camp. Para ganar en esos campos necesitaríamos algo más que ese pelín de suerte.

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Real Madrid 1 – Real Valladolid 1. Lo de siempre

Frustrante empate en el primer partido en casa de este curso. Costó mucho marcar un gol, que no llegó hasta el minuto 82, y una vez con ventaja en el marcador el equipo no supo gestionarla, y una absurda pérdida de Kroos en la medular desembocó en el empate de los pucelanos apenas seis minutos después. Y ya no hubo tiempo de remontar nada. No hubo tanta suerte como el curso pasado, cuando una carambola de Vinicius nos dio los tres puntos ante el equipo vallisoletano. Aquella vez se fueron sin un merecido premio, hoy se llevaron premio sin merecimiento.

Con la vuelta de James a la titularidad, los diez jugadores de campo formaban parte de la plantilla hace cinco años. Eso quiere decir que la política de fichajes desde entonces no ha sido correcta, pues nadie ha demostrado ser mejor que quienes ya estaban. Es descorazonador ver que tenemos el mismo equipo que entonces, aunque todos cinco años mayores, y sin el estilete que lucíamos entonces: Crisitano Ronaldo.

Y el caso es que el Madrid jugó bien, al menos en el primer tiempo. Con una medular repleta de calidad en la que Isco y James ejercían de volantes, el partido estaba totalmente controlado. Poco a poco se iban creando ocasiones, hasta el punto que los visitantes llegaron al descanso enarbolando la bandera blanca.

Tras el descanso Zidane movió el banquillo y no pudo hacerlo peor. Sacó a Vinicius, que está empanadísimo y demuestra en cada jugada que no tiene nivel para la élite y aJovic, un rematador de nula participación en el juego, y quitó a los dos volantes. El equipo se perdió en un 4-2-4 y el partido pasó a ser una ruleta rusa. Kroos y Casemiro se sintieron nadando en el océano, incapaces de controlar nada. Pero Benzema cazó un balón al borde del área y se sacó de la chistera un gran chut a la media vuelta. Parecía que salía cara.

Al marcar el gol, cualquier entrenador con un mínimo oficio hubiese sacado a Valverde, o incluso a Militao, para apuntalar la defensa y el centro del campo. Lo más difícil estaba hecho, sólo había que aguantar un poquillo. Pero no se produjo el cambio, Kroos perdió el balón y en un gran contraataque el Valladolid consiguió empatar.

Se nos quedó cara de tontos, claro. Pero, bien pensado; si juegan los mismos de siempre, ¿cómo no iba a pasar lo de siempre?

Real Celta 1 – Real Madrid 3. Buen comienzo

tonis-kroos-le-anoto-al-celta

El Madrid comenzó la liga con un convincente triunfo en Balaídos. Pese a lo poco ilusionante del XI inicial, repleto de jugadores más vistos que el TBO, el equipo estuvo ordenado y solidario toda la tarde. Sólo Odriozola dio el cante en una jugada que nos hubiese costado muy cara de no ser porque el encargado del VAR detectó un milimétrico fuera de juego previo al gol que establecía el momentáneo empate celeste. Antes se había adelantado el Madrid, con gol de Benzama tras buena jugada de Bale por la izquierda, lugar donde hace tiempo reinvindico que el galés vale doble.

Quizá lo más sorprendente en la alineación fuese la apuesta por Bale y Vinicius para ocupar las alas. Apenas han jugado en pretemporada, y hubiese apostado por Isco y Lucas Vázquez como titulares. Pero lo que esconde dentro la calva de Zidane no es fácil de precedir. Salió cara, pues ambos extremos fueron solidarios en defensa y activos en ataque. Además del gol, tuvimos dos claras ocasiones para marcar en el primer acto, en sendos tiros de Modric y de Bale. El Celta sólo tuvo un acercamiento peligroso, que Varane, más rápido y atento que otras tardes, desbarató brillantemente.

Nada más comenzar el segundo tiempo, Vinicius hizo su mejor acción en un pase en profundidad buscando a Marcelo, y la jugada casi acaba en gol de Benzema. Se fue fuera por un palmo. EL partido parecía controlado, pero en el 53′ el Madrid se quedó en inferioridad numérica por culpa de un pisotón de Modrid al talón de aquiles de Dennis Suárez. Parece que este curso esos pisotones se sancionan con tarjeta roja, pero la normativa ha de ser matizada, pues es evidente que Modric pisa de forma fortuíta, y el castigo se hacía excesivo. Con uno más, el Celta se envalentonó y estuvo a punto de empatar, pero Courtois hizo una de esas paradas que motivaron su fichaje. Si el belga rinde a su habitual nivel este curso, las opciones de una temporada positiva se multiplicarán.

Justo después de la gran parada de Tibu, marcó Kroos un golazo por la escuadra. Después de una serie de pases que parecían inócuos, el teutón armó su pierna derecha y quitó las telarañas de la escuadra izquierda. Con dos goles de diferencia ya no era tan urgente recomponer el equipo, pero Zidane sacó a Lucas Vázquez para que ayudase a Odriozola, que llevaba toda la tarde como geisha por arrozal, y a Isco, para que ayudase a retener el balón. Los dos tuvieron acciones destacadas: el 22 casi marca desde lejos y participó con la espuela en la espectacular jugada del tercer y definitivo gol, obra del 17. Con el partido acabado, el Madrid decidió recordarnos que puede perder la concentración cuando menos te lo esperas, y en el minuto 90 estaban nuestros dos laterales en el área pequeña del equipo rival. El desajuste lo aprovechó el Celta para marcar su primer gol en liga cuando el partido moría.

Tras una pretemporada llena de sombras, el Madrid ha comenzado la liga con un buen partido. Con actitud y compromiso te llega para ganar a equipos como el Celta, pero hará falta más que eso cuando lleguen los partidos gordos. En cualquier caso, hoy es día de estar contentos.

Valladolid 1 – Real Madrid 4. Ya sólo quedan 11

25 COURTOIS

19 ODRIOZOLA         5 VARANE           6 NACHO          23 REGUILLÓN

14 CASEMIRO       8 KROOS

10 MODRIC                          24 CEBALLOS

20 ASENSIO      9 BENZEMA

  • 15 VALVERDE x 8
  • 3 VALLEJO x 5
  • 12 MARCELO x 23

 

El final de temporada del Real Madrid va a ser insufrible. Sin apenas objetivos por los que competir, los partidos serán tediosos como el de anoche en pucela. La primera media hora fue una peli de miedo, en la que los locales fallaron un penalty cometido por Odriozola y además vieron como el VAR anulaba dos goles que habían conseguido en fuera de juego. El caso es que cuando el Valladolid marcó el primero de los goles que subieron al marcador, lo normal hubiese sido que el partido ya estuviese sentenciado. Pero no solo no fue así, sino que cinco minutos después del primer gol el portero local, Masip, falló de forma grosera al despejar de puños y dejó el balón muerto a los pies de Varane y a  medio metro de la línea de gol. El central francés consiguió el empate con el que nos fuimos al descanso.

Al poco de la reanudación, Odriozola fue objeto de otr penalty, tan claro como evitable. Benzema no perdonó y el equipo de rayas moradas se desplomó como un castillo de naipes. Marcó de nuevo Benzema en corner botado por Kroos e incluso en inferioridad numérica por la expulsión de Casemiro (la primera de su carrera) marcó Modric el cuarto de la noche.

El partido demostró, otra vez, que Asensio anda lejos de ser el jugador que deslumbró el año pasado; pero también que Ceballos u Odriozola podrían haber jugado el partido del liga contra el Barça, y el equipo no hubiese llegado destrozado físicamente a la vuelta ante el Ajax. Ese es el mayor pecado de Solari: no aprovechar la profundidad de la plantilla. Por éso ha conseguido el peor escenario posible, que la primavera del Real Madrid no tenga flores este año. Imagino que no tendremos que aguantarlo mucho más…

Real Madrid 1 – Ajax 4. Nos han robado la primavera.

25 COURTOIS

2 CARVAJAL           5 VARANE              6 NACHO        23 REGUILLÓN

14 CASEMIRO

10 MODRIC           8 KROOS

17 VÁZQUEZ                    9 BENZEMA                28 VINICIUS JR.

  • 11 BALE x 17
  • 20 ASENSIO x 28

 

Fue en el vagón de metro hacia el Bernabéu cuando intuí el desastre que se avecinaba. En mi teléfono pude ver que Solari volvía a alinear el centro del campo que sumaría 4 partidos en 9 días. Modric, Casemiro y Kroos. Estaban fundidos. Son una sombra de lo que fueron. Al poco de comenzar, Kroos perdió un balón en el centro del campo y poco después ya ganaba el Ajax 0-1.

Anoche vimos en el Bernabéu un equipo emergente, repleto de jóvenes descansados, pasar por encima de unos héroes cansados y envejecidos. Como el Tercio Viejo del ejercito español, cayó ante los holandeses tras años de triunfos. Y lo hizo con estrépito, como un balonazo en un cristal. Nada ayudó: ni la suerte (cabezazo al larguero de Varane con 0-0, rematea al palo de Bale con 0-2), ni el físico (dos lesiones en el primer tiempo: Vázquez y Vinicius) ni el árbitro (pudo  anular el 0-3 sin problema, pues parece que el balón sale del campo antes y anduvo un rato mirando el VAR) pudieron hacer nada. El destino estaba escrito. El equipo holandés jugó de maravilla y marcó goles de gran mérito. La ruleta que precede al segundo o el libre directo del cuarto son de muchos quilates. En ambos goles Casemiro es protagonista negativo: se come el regate como un juvenil y comete la innecesaria falta que provoca el último gol. Lo que hace estar quemado. El equipo no era capaz de defender ni de atacar. Carvajal y Reguillón también han jugado 4 partidos en 9 días. No podían con las botas. Es increíble que ante el Barcelona en liga no jugasen Odriozola, Isco, Ceballos, Marcelo o Mariano de inicio. Hay más plantilla de la utilizada.

Quizá el pecado que más duela sea el de la soberbia. Cuando en Amsterdam nos pusimos ganando 1-2 el resultado era engañoso, pues el Ajax dominó y tuvo ocasiones. Pero Ramos decidió provocar la tarjeta amarilla para no jugar la vuelta. Pero no penséis que estaba en el vestuario haciendo grupo. Ayer, mientras el equipo se desangraba en defensa, nuestro capitán andaba en un palco privado posando para un documental que le están haciendo. Mantengo que Yucatán es más razonable que su dueño. Y nosotros jugándonos el pase con Nacho y Varane de centrales, que parecen Mortadelo y Filemón. El canterano en algún momento pasó por un buen suplente, ahora mismo no da el nivel para jugar en 1ª división.

En contra de lo que pueda esperarse, el Bernabéu animó de forma entusiasta con el 0-2. Se quedó helado con el 3º, más aún cuando fue precedido de suspense en forma de VAR. Asensio acortó cuando faltaban 20′ y la grada volvió a encenderse, pero la llama apenas duró unos minutos. El cuarto gol fue un mazazo insuperable. De Courtois se espera que pare tiros como ese, que sea un portero que decide partidos. Sin ser el mayor culpable, anda lejos de Oblak o de Ter Stegen a la hora de ser decisivo.

Con el 1-4 la sensación de fin de ciclo asoló el Paseo de la Castellana. No hubo reproche, más bien resignación. La afición se mostró más agradecida que enfadada, recordando las 8 semifinales consecutivas y los cuatro títulos conseguidos en los últimos años. Nadie ha sido 1000 días campeón de Europa desde que se instauró la Champions. Seguramente, nadie lo volverá a ser. Gracias eternas a una generación legendaria. Ahí está la puerta.

Ahora la pelota está en el tejado del presidente. El equipo está  en un estado parecido a cuando en 2009 volvió Florentino Pérez a la presidencia después de que Ramón Calderón y Juande Ramos dejasen el equipo hecho un descampado. Llegaron Kaka, Benzema, Ronaldo, Alonso, Granero y Arbeloa. Al año siguiente, Di María, Özil y Khedira. Salieron Raúl, Guti, Salgado, Robben, Snejder, Cannavaro… Cambio de ciclo, que se llama. Hay que sanear.

Real Madrid 0 – FC Barcelona 1. Todo o nada.

No pude ver el partido con atención. Me pilló de viaje en Milán y cuando pude ponerme frente a la pantalla de la tableta empezaba en segundo tiempo. Ví un Madrid que le echó ganas pero impotente ante un rival superior. Sólo el balón parado nos daba alguna esperanza de gol, pero no se produjo. Los medios dicen que Piqué cuajó una gran actuación, yo creo que pocas veces ha tenido una noche más placida la defensa culé, por lo previsible que era el ataque blanco. Vinicius Jr. es quien mejor representa el estado de este equipo. Le echa ganas, pero no da el nivel. Sus ocasiones falladas una y otra vez desesperan a cualquiera. Me diréis que en unos años será de los mejores del mundo; vale, que vuelva entonces.

Este curso, además de a Cristiano, hemos perdido a Marcelo. La producción ofensiva del brasileño era tan notoria que se aprecia más cuando no está. Bale siempre fue irregular, pero de vez en cuando hacía un fogonazo que nos recordaba su potencial. Este año sólo le recuerdo goles con cierto peso ante la Roma y ante el Atleti. Ante el Barcelona jugó una hora y recibió una pitada brutal cuando salió Asensio en su lugar, quien sabe si definitiva. Asensio marcó en Holanda y parecía algo recuperado, pero desde entonces apenas ha aportado gran cosa. Tampoco brilló Benzema, que casi nos engaña este curso con buenas actuaciones ante Alavés o Espanyol pero que nunca marca ante rivales de enjundia. El segundo cambio fue Kroos, otro jugador con gradiente negativo en estos tiempos. Es un tractor diésel, pero cuidado que si se lo dices se molesta (¿de verdad no sabes quién es Schuster?). Salió por él Valverde para sorpresa de todos, especialmente de Ceballos, que ha visto como el uruguallo le ha adelantado por la derecha en las rotaciones. Y no es que aporte gran cosa el tal Valverde, pero su aspecto físico hace que parezca más fuerte que Dani Ceballos. Un error, pues éste es un maratoniano. Y al final salió hasta Isco, recibido como el mesías redentor por la grada y al que nos vendría de lujo recuperar, pero éso no va a pasar hasta que no juegue más de 70 minutos en 4 partidos seguidos. Solari no le ha tratado como a uno más hasta ahora, pero no creo que el entrenador no lo ponga si en los entrenamientos es de los mejores.

Tres derrotas en casa seguidas no sé si lo había visto alguna vez. A la gente le duele que dos sean contra el Barcelona, pero quizá duele más la del Girona, por inesperada. El caso es que, un año más, estamos descolgados en liga y sin posibilidad de ganar la Copa. Al fondo asoma la Champions. El año pasado nos tocó el PSG en octavos, principal favorito, y cayó. Luego la Juve, luego el Bayern y en la final el Liverpool. Estamos a seis partidos de la gloria y a uno del fracaso. Todo o nada.

 

Real Madrid 0 – FC Barcelona 3. Los billetes, al campo.

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Vinicius rematando fuera. Da igual cuando leas esto.

1 NAVAS

2 CARVAJAL              5 VARANE                4 RAMOS                23 REGUILLÓN

14 CASEMIRO

10 MODRIC              8 KROOS

17 VÁZQUEZ     9 BENZEMA      28 VINICIUS JR.

  • 11 BALE x 17
  • 15 VALVERDE x 14
  • 20 ASENSIO x 28

El FC Barcelona ha añadido a su exitosa racha en el Bernabéu una nueva forma de ganar: sin jugar al fútbol. No hace mucho, desde Barcelona nos vendían que la única forma de jugar bien al fútbol era como lo hacía el equipo que entrenó Guardiola, con Xavi a la cabeza. Hoy fue el Madrid el que puso el fútbol pero el Barcelona metió los goles. Con dos disparos a puerta, consiguió marcar tres veces. Enfrente, la patética delantera formada por Vázquez, Benzema y Vinicius Jr. se mostraba amenazante como un cuchillo de postre. Daba la sensación que podrían irse los culés al vestuario en el descanso y nuestros delanteros seguirían sin marcar.

El resultado es engañoso. La primera hora fue dominada por el Madrid, con varias ocasiones  desperdiciadas por Vinicius y Benzema. El equipo se mostraba ordenado y llegaba varias veces al tiempo que no concedía ocasiones, pero insisto: no metemos un gol al arco iris. Con Suárez jugando por cualquiera de los 3 delanteros blancos, la eliminatoria hubiese quedado resuelta en el primer tiempo. Pero no, nos comimos el bocata con las gafas en el marcardor. 0-0

Pensé entonces que el equipo que consiguiese marcar primero se clasificaría para la final. Imaginaba un único gol en el segundo tiempo, pero me equivoqué. Apareció el mosquito Dembele y colocó desde cada una de las bandas sendos balones de gol  y reventó la eliminatoria. Luego llegó la puntilla, con un penalty a lo panenka que ejecutó Suárez. No hubo suerte, claro, pues el penalty llegó cuando Casemiro ocupaba la posición de central mientras atendían a Varane, lesionado, fuera del campo. Pero la diferencia de nivel en los jugadores de ataque era abismal. A un lado, Suárez, Dembele y Messi. Al otro, los patéticos.

Ousmane Dembele fue fichado por 140 MM por el FC Barcelona hace dos años, un poco antes de los 170 MM que invirtieron en Coutinho hace poco más de un año. El Barcelona tiene su dinero en el campo, mientras el Real Madrid anda llenando la hucha para construir una cubierta retráctil. Desde que en 2014 llegó James al Madrid, no hemos hecho ningún fichaje de relumbrón, salvo quizá Courtois y porque estaba de saldo. Y se han ido Cristiano Ronaldo, Di MaríaPepe, KhediraMorata o el propio James, todos titulares en sus selecciones. Se ha ingresado un pingüe capital en muchos de estos traspasos, pero ¿dónde está? Desde luego, por el césped no aparece.

La copa ya no la vamos a ganar. La liga es una quimera. En Champions podremos pasar contra el Ajax, sí, pero somos uno de los equipos que todo el mundo quiere que le toque en cuartos de final. Todo suena a cambio de ciclo, más aún cuando la columna vertebral (Ramos – Modric – Benzema) sobrepasa la treinta. Había que reinventar el equipo y  Florentino Pérez decidió hacerlo en plan Moneyball: fichando barato y dejando que los jóvenes se fogueen. Para eso es necesaria una dosis de paciencia de que la afición madridista adolece. Aquí hay que llegar aprendido.