Real Madrid 1 – Ajax 4. Nos han robado la primavera.

25 COURTOIS

2 CARVAJAL           5 VARANE              6 NACHO        23 REGUILLÓN

14 CASEMIRO

10 MODRIC           8 KROOS

17 VÁZQUEZ                    9 BENZEMA                28 VINICIUS JR.

  • 11 BALE x 17
  • 20 ASENSIO x 28

 

Fue en el vagón de metro hacia el Bernabéu cuando intuí el desastre que se avecinaba. En mi teléfono pude ver que Solari volvía a alinear el centro del campo que sumaría 4 partidos en 9 días. Modric, Casemiro y Kroos. Estaban fundidos. Son una sombra de lo que fueron. Al poco de comenzar, Kroos perdió un balón en el centro del campo y poco después ya ganaba el Ajax 0-1.

Anoche vimos en el Bernabéu un equipo emergente, repleto de jóvenes descansados, pasar por encima de unos héroes cansados y envejecidos. Como el Tercio Viejo del ejercito español, cayó ante los holandeses tras años de triunfos. Y lo hizo con estrépito, como un balonazo en un cristal. Nada ayudó: ni la suerte (cabezazo al larguero de Varane con 0-0, rematea al palo de Bale con 0-2), ni el físico (dos lesiones en el primer tiempo: Vázquez y Vinicius) ni el árbitro (pudo  anular el 0-3 sin problema, pues parece que el balón sale del campo antes y anduvo un rato mirando el VAR) pudieron hacer nada. El destino estaba escrito. El equipo holandés jugó de maravilla y marcó goles de gran mérito. La ruleta que precede al segundo o el libre directo del cuarto son de muchos quilates. En ambos goles Casemiro es protagonista negativo: se come el regate como un juvenil y comete la innecesaria falta que provoca el último gol. Lo que hace estar quemado. El equipo no era capaz de defender ni de atacar. Carvajal y Reguillón también han jugado 4 partidos en 9 días. No podían con las botas. Es increíble que ante el Barcelona en liga no jugasen Odriozola, Isco, Ceballos, Marcelo o Mariano de inicio. Hay más plantilla de la utilizada.

Quizá el pecado que más duela sea el de la soberbia. Cuando en Amsterdam nos pusimos ganando 1-2 el resultado era engañoso, pues el Ajax dominó y tuvo ocasiones. Pero Ramos decidió provocar la tarjeta amarilla para no jugar la vuelta. Pero no penséis que estaba en el vestuario haciendo grupo. Ayer, mientras el equipo se desangraba en defensa, nuestro capitán andaba en un palco privado posando para un documental que le están haciendo. Mantengo que Yucatán es más razonable que su dueño. Y nosotros jugándonos el pase con Nacho y Varane de centrales, que parecen Mortadelo y Filemón. El canterano en algún momento pasó por un buen suplente, ahora mismo no da el nivel para jugar en 1ª división.

En contra de lo que pueda esperarse, el Bernabéu animó de forma entusiasta con el 0-2. Se quedó helado con el 3º, más aún cuando fue precedido de suspense en forma de VAR. Asensio acortó cuando faltaban 20′ y la grada volvió a encenderse, pero la llama apenas duró unos minutos. El cuarto gol fue un mazazo insuperable. De Courtois se espera que pare tiros como ese, que sea un portero que decide partidos. Sin ser el mayor culpable, anda lejos de Oblak o de Ter Stegen a la hora de ser decisivo.

Con el 1-4 la sensación de fin de ciclo asoló el Paseo de la Castellana. No hubo reproche, más bien resignación. La afición se mostró más agradecida que enfadada, recordando las 8 semifinales consecutivas y los cuatro títulos conseguidos en los últimos años. Nadie ha sido 1000 días campeón de Europa desde que se instauró la Champions. Seguramente, nadie lo volverá a ser. Gracias eternas a una generación legendaria. Ahí está la puerta.

Ahora la pelota está en el tejado del presidente. El equipo está  en un estado parecido a cuando en 2009 volvió Florentino Pérez a la presidencia después de que Ramón Calderón y Juande Ramos dejasen el equipo hecho un descampado. Llegaron Kaka, Benzema, Ronaldo, Alonso, Granero y Arbeloa. Al año siguiente, Di María, Özil y Khedira. Salieron Raúl, Guti, Salgado, Robben, Snejder, Cannavaro… Cambio de ciclo, que se llama. Hay que sanear.

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Girona 1 – Real Madrid 4. La fuerza del conjunto.

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Primer penalty sobre Asensio.

1 NAVAS

2 CARVAJAL        6 NACHO       4 RAMOS       12 MARCELO

14 CASEMIRO             8 KROOS

11 BALE                    22 ISCO          20 ASENSIO

9 BENZEMA

  • 5 VARANE x 12
  • 10 MODRIC x 22
  • 17 VÁZQUEZ x 11

Partido extraño en Montilivi, donde el Madrid sufrió durante la primera media hora pero acabó ganando de forma holgada después de jugar de forma convincente el final del primer tiempo y todo el segundo. Se sobrepuso al tanto inicial de los rojiblancos con fútbol de muchos quilates, para acabar goleando. Y la mejor noticia es que la marcha de Ronaldo nos ha vuelto un equipo más coral. Ahora somos un conjunto, no la orquesta de un solista.

Lopetegui sigue sin utilizar de inicio a quienes más tarde llegaron: Varane, Modric ni Courtois.  Los dos de campo tienen más fácil jugar un ratillo, pero lo más difícil de hacer es lo del portero, porque si bien el belga llegó con el aura de ser el mejor del Mundial, pero también es cierto que Navas ha hecho hoy sendas paradas de mérito, y nadie vería justa su suplencia la semana próxima, igual que nadie entendería que Courtois siguiese en el banquillo una semana más. Un problema.

Como suele ocurrir en este tipo de partidos, el equipo de casa salió a tope. El Madrid aguantaba bien, incluso se adelantó en el marcador por medio de Benzema, pero fue anulado por fuera de juego. Pero poco después nuestro flanco izquierdo hizo aguas – otra vez – y los locales se adelantaron en el maracdor con una buena maniobra de su delantero, que primero amagó y luego buscó las telarañas de la escuadra izquierda. Tocaba remar.

El gol espabiló al equipo, que lo movía Isco de un lado a otro. Benzema se ofrecía para combinar, cosa que hace como nadie, pero no es esa su misión. Eso lo hace Asensio, Isco, Modric… Y nadie remata a gol. Si acaso Bale, pero tampoco es un 9 al uso. Pudieron marcar Isco y Benzema en un doble remate que acabó en un penalty tan claro como absurdo sobre Asensio. Ramos fue el encargado de ejecutarlo, demostrando de nuevo quién manda en el equipo. Para colmo, decidió marcarse un Panenka. Así llegamos al descanso.

Al poco de volver fue objeto Asensio de otro penalty. Más claro que el primero, si cabe. Y ahí apareció Benzema, que después de 9 temporadas con el 9 a la espalda decidió que era hora de lanzar un penalty. Solíamos decir que Benzema era el delantero favorito de Ronaldo para jugar a su lado; pero también podemos pensar que Benzema jugaba demasiado para el luso. Interpreto la decisión de lanzarlo como un paso al frente. Ahí estaban Bale, Isco, Asensio y el propio Ramos, pero fue Karim quien lo ejecutó. Y lo hizo muy bien.

Con 1-2 el Girona se estiró y el Madrid retrocedió 10 metros. Pensé que el plan era sentenciar el partido con una carrera de Bale. Y así fue. Isco vio su desmarque y ejecutó el mejor pase de la noche. ¡Eso es una asistencia, carajo! Con campo por delante el galés vale un potosí. Ganó la carrera con autoridad y definió como un capo. 1-3 y partido cerrado.

A todo esto, Lopetegui mandó un whatsapp a Marcelo sustituyéndolo por Varane para que Nacho ocupase el lateral izquierdo. Un cambio poliédrico, porque podemos pensar que quería reforzar el centro de la defensa con los dos centrales que mejor van de cabeza; o que quería un lateral menos ofensivo. Pero también podemos pensar que Lopetegui no estaba contento con el rendimiento de Marcelo.

Poco más de si dio la noche, salvo un nuevo gol de Benzema que convierte al Madrid en líder gracias a su mejor diferencia de goles. Este resultado nos hace perder la esperanza a quienes creemos que estamos a dos fichajes de tener un plantillón. Pero faltan esos dos fichajes. Un central y un delantero centro.

Valencia 1 – Real Madrid 4. El Madrid hibernado

Ronaldo, celebrando el gol de un compañero. Guarden la foto.

1 NAVAS

2 CARVAJAL        4 VARANE     6 NACHO       12 MARCELO

14 CASEMIRO

10 MODRIC                 8 KROOS

11 BALE       9 BENZEMA           7 RONALDO

  • 17 VÁZQUEZ X 11
  • 20 ASENSIO X 9
  • 23 KOVACIC X 10

El marcador final, tan abultado, nos invitaría a pensar que por fín el Madrid comenzó a jugar como lo hacía en agosto, cuando hizo pronosticar a todos los entendidos el inicio de una dinastía. Para nada. El partido de Mestalla no fue tan distinto a los que ha jugado el Madrid esta temporada. En el primer tiempo el Madrid dominó el juego y generó ocasiones.  En el segundo se vino abajo, perdió el control y vimos con desesperación que Zidane no hacía ningún cambio hasta que faltaban pocos minutos.  Llevamos viendo eso todo el año. Pero hubo un par de matices:

En primer lugar, esta vez el árbitro sí que sancionó los penalties que sufren nuestros delanteros. Otros días tenemos la mala suerte de que el árbitro no ve esas acciones. Montoya, lateral que salió en su día de la massía y que esta vez parecía haber salido de un after, cometió hasta tres penalties evidentes. El árbitro señaló dos, sendos anotados por Ronaldo. A partir de entonces, los jugadores valencianistas dedujeron que el árbitro estaba en deuda con ellos, así que pronto tendrían un penalty a favor. Por ese motivo, cada vez que se acercaban al área de Navas sufrían desmayos. Parejo hizo un piscinazo tan escandaloso que se apresuró a pedir perdón al árbitro y a Casemiro.

Tras el descanso, el Valencia empezó a crecer porque su entrenador movió el avispero. Hay que ver, qué suerte tienen nuestros rivales de que sus entrenadores lean los partidos y actúen en consecuencia. Empató Santi Mina de cabeza (sin saltar, dentro del área pequeña… ) y el Madrid hacía aguas. Los tres delanteros no ayudaban en defensa; había que meter gente fresca que ayudase en la medular. Todos lo veíamos, pero Zidane no actuaba. Y ahí llegó el punto de inflexión: Parejo remata al palo izquierdo y Navas, caído hacia el lado contrario, estira el pie y desvía el balón. Si ese gol entra el Madrid no gana ni en broma.

Llegaron los cambios. Curiosamente, justo antes de salir del campo Bale hizo una gran jugada, con un monstruoso cambio de ritmo. No era fácil de entender que fuese e, galés quien dejase su hueco a Vázquez. Cuando quedaban 10 minutos salió Asensio por Benzema, cuyo talento seguimos viendo en dosis minúsculas. Este cambio sí que dio un aire nuevo al equipo, porque en la banda izquierda Marcelo comenzó a crecer apoyado en el mallorquín. Así llegó el tercer gol, en una fenomenal jugada de la parte izquierda. Hubo tiempo para un último gol, en el que Kovacic participó con un brillante detalle técnico para asistir a Kroos. Las jugadas de los dos últimos goles, unida a la que generó el primer penalty, nos reconfortan un poco. El Madrid no se ha ido. En realidad nunca se fue. Simplemente está hibernando, esperando el deshielo primaveral.

Eibar 1 – Real Madrid 4. 11 contra 11.

1 NAVAS

23 DANILO        3 PEPE          4 RAMOS        6 NACHO

14 CASEMIRO            19 MODRIC

10 JAMES

17 VÁZQUEZ         9 BENZEMA      20 ASENSIO

  • 18 MARIANO X 9
  • 16 KOVACIC X 19
  • 22 ISCO X 10

Salimos en Ipurúa sin varios titulares, entre ellos los delanteros más deslumbrantes y caros que tenemos. A la media hora, íbamos ganando 0-3 y el partido estaba resuelto. ¿Casualidad? Puede ser; pero curiosamente el anterior día que faltaron ambos fue cuando en la ida de los octavos de Copa del Rey el Madrid ganó 3-0 al Sevilla.

En este partido se encargaron de las alas Asensio y Lucas Vazquez. El gallego siempre cumple y defiende como si le fuese la vida en ello, pero la actuación del mallorquín fue impresionante, tanto que resulta sonrojante lo poco que ha participado esta temporada. Ambos secundaron a Benzema, que nos demostró en Eibar al nivel que puede llegar cuando sus compañeros de delantera son más generosos que los habituales.

Otro que disfrutó con el partido fue James. Jugó por detrás de Benzema, el sitio donde más luce. Sacó su zurda a pasear para dar una asistencia y marcar el tercer gol. James, como Isco o Asensio, están condenados a deambular por el centro del campo los días que está la BBC. Cuando no es así, cuando sus funciones son las que mejor saben desarrollar, parecen lo que son: muy buenos.

Marcaron Benzema, dos veces y Asensio, además de James. Descansaron los dos laterales habituales y el lunar fue que, otra vez, encajamos gol. Navas ya ha encajado los mismos goles que en toda la temporada pasada. No tengo claro si habría que apostar por Casilla de aquí a final de año; el único cambio de portero que recuerdo exitoso fue Illgner por Cañizares en 1998, con la séptima al final del camino. Pero está claro que el tico ofrece ahora mismo la misma confianza que Espinete vendiendo preservativos.