Real Madrid 4 – CD Leganés 1. Un juego de centrocampistas

25 COURTOIS

2 CARVAJAL        5 VARANE       4 RAMOS     12 MARCELO

14 CASEMIRO

10 MODRIC                  8 KROOS

11 BALE                 9 BENZEMA               20 ASENSIO

  • 22 ISCO x 10
  • 24 CEBALLOS x 20
  • 17 VÁZQUEZ x 11

Más de una vez he escuchado al sabio Tomás Guasch decir que el fútbol es un juego de centrocampistas. Los delanteros llaman más la atención, acaparan las portadas y protagonizan los traspasos más caros,  pero quienes mandan sobre el juego son los que ocupan el centro del campo. Y por eso los madridistas estamos de enhorabuena, porque tenemos sin lugar a dudas el mejor centro del campo de Europa. Casemiro, Kroos, Modric, Isco, Asensio y Ceballos son sus habituales habitantes. Cuando se ponen a pasarse el balón no hay quien se lo quite, especialmente a los “bajitos”, a los cuatro últimos. Si a ellos se suma el delantero menos egoista del planeta, Benzema, el control es absoluto. Durante la segunda parte del partido, dio la sensación de que podrían estar tocando horas y horas sin perder la pelota.

Esto del tiqui-taca tiene un reverso negativo: no ver la portería. La posesión no debe ser un objetivo, sino un fin para meter gol. El Madrid marcó cuatro y pudo caer alguno más, porque hubo ocasiones para ello. Es decir la nuestra no es posesión yerma.

El melón lo abrió Bale, con una volea a pase de Carvajal que un defensa despejó cuando ya había entrado. El galés ocupa ahora todo el frente del ataque blanco, con constante movilidad. Su compañero de ataque, Benzema, autor de dos tantos, también cuajó una buena tarde. Da la sensación de que ambos delanteros sienten más alivio que añoranza cuando piensan en Cristiano Ronaldo. Como yo.  Con la ausencia del portugués el equipo es ahora más coral. Su sustituto, Asensio, está rindiendo a gran nivel – en tres jornadas ha provocado tres penalties, y eso que el más claro ante el Getafe no fue sancionado, por lo que el equipo no añora al portugués. Además, ahora cuando marcamos gol se alegran los 11 jugadores.

A destacar también el debut de Courtois bajo la portería blanca. Si bien es verdad que Navas no ha hecho nada en los dos partidos anteriores para ser suplente, el belga es un portero Top3 mundial, y el tico está lejos de ese ránking, por mucho que le hayan nombrado mejor portero del la Champions 18. También fue Ronaldo mejor delantero y estamos mejor sin él.

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Juventus 1 – Real Madrid 4. También en Cardiff, 90 minuti son molto longos

1 NAVAS

2 CARVAJAL               5 VARANE              4 RAMOS            12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC                         8 KROOS

22 ISCO

7 RONALDO             9 BENZEMA

  • 11 BALE X 9
  • 20 ASENSIO X 22
  • 21 MORATA X 8

Por azares de la vida, ayer estuve antes del partido en el bar donde pasaba las horas muertas en mi adolescencia. Un bar de barrio, típico refugio del madridismo de provincias donde se veían los partidos los sábados por la noche. En una época iba a diario, ahora voy cuatro o cinco veces al año. Ayer me entró un poco de superstición, y pensé que nos daría suerte tomarme ahí un café con mi amigo del alma. Después de comer, no había más clientes que él y yo; y nos pusimos a analizar el partido con el dueño del bar, que nos ha visto crecer. Él y yo, acordamos que el Madrid ganaría por lógica: tenía mejores jugadores. Jugamos al eso de “cuántos de la Juve serían titulares en el Madrid y viceversa” y nos salía demasiada diferencia. Ahora que todo ha terminado, me gusta pensar que la final cayó de nuestro lado por haber pasado un rato ayer en el pasado.

La Juve salió más enchufada que el Madrid, que recibió tres disparos en contra en los seis primeros minutos, cada uno más peligroso. La idea de la Juve era bastante primaria: balones cruzados de Bonucci buscando la cabeza de Mandžukic. También Dybala, con trazas de un Messi en miniatura, parecía llevar peligro cuando recibía. Pero cuando los medios del Madrid combinaban, el partido era morado. El ataque del Madrid avanzaba como una mancha de aceite, lenta pero inevitable, y en una contra llegó el primer gol, fruto de una pared entre Ronaldo y Carvajal que el luso embocó en la portería. Qué importante es adelantarse en las finales, pensé. Era el minuto 20.

A la Juve el gol en contra le espoleó. Sabía que tenía que empatar cuanto antes porque cada minuto en inferioridad pesaría como una losa en su moral. “Hay que aguantar 10′ por encima en el marcador” – dije en alto. No lo conseguimos. En el 27 Bonucci volvió a cruzar el balón, Higuaín toca y Mandžukic, de espaldas a la portería, saca una vaselina prácticamente imparable. El empate era volver a empezar; pero sentó bien a los blaquinegros conseguirlo, que hasta el final del primer tiempo parecieron mandar sobre el verde galés. Tenía mala pinta la final entonces: habíamos tirado menos a puerta y parecíamos menos peligrosos; aunque las sensaciones son subjetivas y el marcador era 1-1.

Vaya usted a saber qué pasó en la caseta en el descanso. Qué dijo Zidane, o qué dijo algún jugador. Si hubo un grito clave, una sentencia rotunda, una arenga que despertase a los jugadores. El caso es que el Madrid salió de la caseta con la firme convicción de ganar la final. De buscar la victoria con toda la carne en el asador; de salir al ataque con la premisa de no hacer prisioneros. Y así fue. La Juventus aguantó sólo el primer asalto, pero como dijo aquel día Juanito, 90 minutos contra el Madrid avanzan muy despacio. El equipo despertó: Isco empezó a ser protagonista, Marcelo creció minuto a minuto. Casemiro y Kroos paraban cualquier ataque, con Ramos apagando los pequeños fuegos sueltos. EL balón empezó a rodar más deprisa y la Juve comenzó a encogerse ante un rival tan superior. Los goles eran cuestión de tiempo. Casemiro rompió el empate con un chut desde fuera del área, menos limpio que el que marcó al Nápoles pero más valioso, si cabe. Quedaba media hora, pero dos minutos después Ronaldo marcó el tercero, un gol que corona a Modric como el mejor interior de esta época. Con 3-1 la Juve notó que no tenía nada que hacer, que volvería a perder una final. El partido se le hizo eterno a los italianos, mientras que la Banda de Zidane disfrutaba como perros con dos colas. Sólo hubo un tiro de los de Turín, en un remate cruzado de Sandro que salió lamiendo el palo. Pero a esas alturas los que nos relamíamos éramos los madridistas, que jugando en superioridad numérica los últimos 10′, ya nos sentimos campeones. Como si fuese un guiño al futuro, llegó el cuarto gol, obra de Marco Asensio. El mallorquín marcó el primer gol del año en agosto ante el Sevilla, abriendo el marcador en la Supercopa de Europa, y anoche marcó el último de la temporada, el que redondeaba la duodécima Copa de Europa, sexta en color.

Esta copa encumbra a Zidane y a Ronaldo, pero sobre todo al bloque en general. Estamos ante una hazaña superlativa: haber sido los primeros en repetir triunfo desde hace casi treinta años.

Real Madrid 4 – Sevilla FC 1. Quedan dos pasitos…

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Nacho marca el primer gol. ¿Listo o antideportivo?

1 NAVAS

23 DANILO       4 RAMOS     5  VARANE      6 NACHO

16 KOVACIC         8 KROOS

10 JAMES                             20 ASENSIO

7 RONALDO      21 MORATA

  • 14 CASEMIRO X 10
  • 17 VÁZQUEZ X 21
  • 19 MODRIC X 16

Por quinta vez se enfrentaban este curso el Real Madrid y el Sevilla; y ninguna de ellas se pareció a las demás. En esta ocasión llegó un Sevilla un tanto afeitado, con algunas bajas en el XI y escasa motivación, porque no se jugaba casi nada. Sólo Jovetic, el delantero que debutó con tanta traca en el partido de liga entre los dos equipos pareció entusiasmado con jugar en el Bernabéu. Enfrente, nuestro equipo venía del infierno del Calderón y el desgaste que supuso. Por eso descansaron MarceloModricIsco y Benzema. Quizá el gran mérito de Zidane es poder quitar a cuatro titulares y que el equipo que sale nos parezca a todos suficientemente solvente.

Comenzamos dominando y pronto llegaron dos goles. El primero, obra de Nacho, dará que hablar. Falta clara sobre Asensio al borde del área y se monta el típico jaleo previo a un libre directo. Ningún sevillista se coloca delante del balón para impedir un saque rápido y Nacho, atento, golpea el balón que se acuesta en la red ante la mirada de Sergio Rico. Los sevillistas protestaron, claro, pero el gol es legal. Un aplauso especial para Jovetic, que decía que ellos habían pedido barrera. La barrera la pide el lanzador, nunca el defensor, amiguete.

Aún andaba el Sevilla dándole vueltas al gol cuando llegó el segundo. James recorta y tira y el balón cae a  Ronaldo que marca a placer. Con 2-0 parecía que la tarde sería placentera. Pero entonces el Sevilla se estiró y gozó de alguna ocasión clara, en especial una vaselina de Jovetic que dio en el larguero. Además, Navas tuvo un par de intervenciones de mérito. No creo que le sirva de nada a estas alturas, pero el tico está acabando el año con el nivel que se supone al portero de un equipo grande.

Nada más volver del descanso marcó el Sevilla. Pareció un poco la historia del cántaro y la fuente. Con 2-1 podíamos temer por los tres puntos, sobre todo si llegábamos a los últimos minutos con ese marcador. No había que dar esa opción, así que Zidane movió el banco. Salieron James y Morata, quien sabe si para siempre, y se colocó Ronaldo de delantero centro, y poniendo en las alas a Asensio y a Vázquez. Con estos dos jóvenes en banda el equipo es muy solidario. Y Ronaldo, como 9, no admite discusión. No tardó en cerrar el partido con un golazo; golpea de primeras y el balón entra por la escuadra. El Bernabéu respiró y el Madrid se desencadenó. Llegó el cuarto, obra de Kroos tras gran jugada de Nacho; y pudo llegar uno más por la misma banda, pero Asensio falló en boca de gol. Daba igual. La gente aplaudía con la certeza de que sólo faltan cuatro puntos para volver a ser campeones de liga.

Real Madrid 4 – FC Bayern Munich 2. El gran duelo de Europa, otra vez.

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Este fue el penaltito que desató las hostilidades.

1 NAVAS

2 CARVAJAL        6 NACHO      4 RAMOS    12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC                                        8 KROOS

22 ISCO

7 RONALDO               9 BENZEMA

  • 20 ASENSIO X 9
  • 17 VÁZQUEZ X 22
  • 16 KOVACIC X 8

Al acabar el partido, me he comprado en un puesto la bufanda conmemorativa, con esa sensación de haber vivido una de las noches imborrables del Bernabéu, El Madrid ha pasado a semifinales tras eliminar al Bayern en la prórroga, en un partido digno del clásico europeo por antonomasia. Desde que aquel día echaron a Amancio en su último partido europeo con el Madrid, pasando por los duelos de los 80 con Juanito y Mathaus al frente, los de final de siglo con Raúl y Óliver Khan, y los más recientes, entre los que cabe el de esta noche, para desarrollar la mayor rivalidad del continente. Partidos como esta noche alimentan la leyenda de este duelo, el mejor de toda Europa

Pese a la ventaja que traíamos de Munich, la eliminatoria pareció abierta desde el principio del partido. El primer tiempo fue de tanteo: los dos equipos pensaban que un gol del Madrid sería decisivo mientras que uno del Bayern encendería la llama. Hubo más dominio alemán pero más llegadas del Madrid, casi todas ellas mal rematadas por Ronaldo a quien mis compañeros de grada no se cortaban en insultar cuando no marcaba gol. Al final de la noche lo querían sacar a hombros, claro. Sin mostrar el mismo nivel que en Gijón, Isco jugaba de enganche y era quien más intentaba mover el balón de un lado a otro, mucho más que Kroos y Modric. La baja forma del croata es una china en nuestro zapato.

Tras el descanso, se desató la tormenta. Marcelo sacó un balón bajo palos en lo que me parecío el primer punto de inflexión. Pensé que si el Bayern no se había adelantado entonces ya no lo haría, pero un par de minutos después fuimos castigados con un penalti en contra que me pareció dudoso, pero que acabó siendo el 0-1. En otra época pensarías que igual Keylor Navas lo paraba, a estas alturas el religioso tico no para ni un taxi. Total, 0-1 y el partido en el alero, pues los germanos se ponían a un gol de la clasificación. El Madrid se estiró, sabedor de que un gol le daría, al menos, la prórroga. Llegó el gol, obra de Ronaldo, claro. Con el empate a uno el Bayern tendría que estirarse, pero apenas dos minutos después el Madrid se marcó un gol en propia puerta de película de Fellini. Nacho pasa, Ramos toca y Navas no es capaz de atajar el balón, que cruza la raya lenta y dolorosamente. Eliminatoria totalmente igualada con un  cuarto de hora por delante. Pasaba de todo en el césped, incluso que Alonso se llevase su última ovación del Bernabéu. Esas cosas de nuestra afición me entantan; con la eliminatoria por decidir tenemos tiempo para aplaudir a uno que lleva otra camiseta, reconociendo los servicios prestados. El partido era la Siete Picos, y no dejábamos de lamentarnos por  no haber sentenciado en la ida cuando pudimos hacerlo.

En el minuto 80, Vidal vio su segunda amarilla.  Justa o no, el chileno siempre va al límite. Y cuando juegas con fuego a veces te quemas. Ahí vi la luz, pues la superioridad del Madrid en la ida cuando nos quedamos con uno más fue asombrosa. Parecía que jugábamos contra 8.  De repente nos convenía la prórroga, pues con media hora por delante deberíamos marcar al menos un gol. Cayeron tres, el primero de Ronaldo en fuera de juego que el árbitro no sancionó. Luego volvió a marcar el portugués tras una gran jugada de Marcelo, eterno en su banda. Y el cuarto lo marcó Asensio, autor de una noche memorable desde que salió al campo por Benzema para reforzar el centro del campo.

Parece que el Bayern se queja mucho del segundo gol de Ronaldo en fuera de juego También hubo otro fuera de juego no sancionado en el gol del Bayern, tampoco fue penalty el que nos pitaron en la ida, también se ha ganado Casemiro más de una amarilla esta noche… Ha habido errores para los dos lados. Los alemanes se quejan porque interpretan un papel, pero no deja de ser la salsa del fútbol. En la eliminatoria los dos equipos han estado por encima y por debajo del otro en distintos ratos; el Madrid ha sido claramente superior cuando ha jugado con uno más, pero las expulsiones forman parte del juego. El caso es que cuando la cosa acaba 6-3, cuando un equipo marca el doble de goles que el otro, hay poco que reprochar al árbitro.