Girona 1 – Real Madrid 4. La fuerza del conjunto.

1024125552_20180826231057346-kgmf-u451478031369hgi-980x554mundodeportivo-web
Primer penalty sobre Asensio.

1 NAVAS

2 CARVAJAL        6 NACHO       4 RAMOS       12 MARCELO

14 CASEMIRO             8 KROOS

11 BALE                    22 ISCO          20 ASENSIO

9 BENZEMA

  • 5 VARANE x 12
  • 10 MODRIC x 22
  • 17 VÁZQUEZ x 11

Partido extraño en Montilivi, donde el Madrid sufrió durante la primera media hora pero acabó ganando de forma holgada después de jugar de forma convincente el final del primer tiempo y todo el segundo. Se sobrepuso al tanto inicial de los rojiblancos con fútbol de muchos quilates, para acabar goleando. Y la mejor noticia es que la marcha de Ronaldo nos ha vuelto un equipo más coral. Ahora somos un conjunto, no la orquesta de un solista.

Lopetegui sigue sin utilizar de inicio a quienes más tarde llegaron: Varane, Modric ni Courtois.  Los dos de campo tienen más fácil jugar un ratillo, pero lo más difícil de hacer es lo del portero, porque si bien el belga llegó con el aura de ser el mejor del Mundial, pero también es cierto que Navas ha hecho hoy sendas paradas de mérito, y nadie vería justa su suplencia la semana próxima, igual que nadie entendería que Courtois siguiese en el banquillo una semana más. Un problema.

Como suele ocurrir en este tipo de partidos, el equipo de casa salió a tope. El Madrid aguantaba bien, incluso se adelantó en el marcador por medio de Benzema, pero fue anulado por fuera de juego. Pero poco después nuestro flanco izquierdo hizo aguas – otra vez – y los locales se adelantaron en el maracdor con una buena maniobra de su delantero, que primero amagó y luego buscó las telarañas de la escuadra izquierda. Tocaba remar.

El gol espabiló al equipo, que lo movía Isco de un lado a otro. Benzema se ofrecía para combinar, cosa que hace como nadie, pero no es esa su misión. Eso lo hace Asensio, Isco, Modric… Y nadie remata a gol. Si acaso Bale, pero tampoco es un 9 al uso. Pudieron marcar Isco y Benzema en un doble remate que acabó en un penalty tan claro como absurdo sobre Asensio. Ramos fue el encargado de ejecutarlo, demostrando de nuevo quién manda en el equipo. Para colmo, decidió marcarse un Panenka. Así llegamos al descanso.

Al poco de volver fue objeto Asensio de otro penalty. Más claro que el primero, si cabe. Y ahí apareció Benzema, que después de 9 temporadas con el 9 a la espalda decidió que era hora de lanzar un penalty. Solíamos decir que Benzema era el delantero favorito de Ronaldo para jugar a su lado; pero también podemos pensar que Benzema jugaba demasiado para el luso. Interpreto la decisión de lanzarlo como un paso al frente. Ahí estaban Bale, Isco, Asensio y el propio Ramos, pero fue Karim quien lo ejecutó. Y lo hizo muy bien.

Con 1-2 el Girona se estiró y el Madrid retrocedió 10 metros. Pensé que el plan era sentenciar el partido con una carrera de Bale. Y así fue. Isco vio su desmarque y ejecutó el mejor pase de la noche. ¡Eso es una asistencia, carajo! Con campo por delante el galés vale un potosí. Ganó la carrera con autoridad y definió como un capo. 1-3 y partido cerrado.

A todo esto, Lopetegui mandó un whatsapp a Marcelo sustituyéndolo por Varane para que Nacho ocupase el lateral izquierdo. Un cambio poliédrico, porque podemos pensar que quería reforzar el centro de la defensa con los dos centrales que mejor van de cabeza; o que quería un lateral menos ofensivo. Pero también podemos pensar que Lopetegui no estaba contento con el rendimiento de Marcelo.

Poco más de si dio la noche, salvo un nuevo gol de Benzema que convierte al Madrid en líder gracias a su mejor diferencia de goles. Este resultado nos hace perder la esperanza a quienes creemos que estamos a dos fichajes de tener un plantillón. Pero faltan esos dos fichajes. Un central y un delantero centro.

Anuncios

Real Betis 3 – Real Madrid 5. Asensio echa la puerta abajo

1 NAVAS

2  CARVAJAL          6 NACHO         4 RAMOS       12 MARCELO

14 CASEMIRO      23 KOVACIC

17 VÁZQUEZ                          20 ASENSIO

7 RONALDO          11 BALE

 

Resacosos aún tras la terapéutica victoria ante el PSG, visitó el Madrid el Benito Villamarín, que este año es una montaña rusa. El Betis mete muchos goles y también le meten muchos. Empató a 4 en Anoeta, ganó 3-5 en el Pizjuán y encajó 5 en casa ante Valencia y Barça. Con estos antecedentes, era lógico esperar un partido de goles. Entre tantos goles se iluminó la figura de Marco Asensio, cuya ausencia del XI en las grandes noches ya es insostenible.

El Madrid jugó bien, mal y bien. Salió enchufado y pronto se adelantó en el marcador con cabezazo de Asensio desde el punto de penalty después de que Adán rechazase un tiro de Ronaldo. El portugués celebró como propio el gol de su compañero. A sus 33 años, empieza a aprender que esto es un deporte de equipo. Nunca es tarde. Con el gol el Madrid se relajó y el Betis se puso a tocar el balón con criterio. Liderado por un majestuoso Joaquín – qué pena que no haya jugado en el Madrid este muchacho – comenzó a hacerse dueño del partido. El del puerto lanzó una falta a la escuadra que obligó a Navas a lucirse y después asistió dos veces  a sendos compañeros. El Madrid tenía que remontar, pues llegamos al descanso palmando 2-1.  El equipo, otra vez, se había dejado ir.  Y para colmo Marcelo se había lesionado, y dejó su puesto a Theo, que en portugués se dice Fabio.

Pero algo está cambiando en el Madrid, al que antes los segundos tiempos se le hacían bola. Marcó Ramos tras corner de Lucas Vázquez y Asensio colocó el 2-3 colocando el tobillo como sólo lo saben hacer los muy buenos. La jugada de Carvajal previa al gol fue soberbia. Ya estábamos por delante cuando Ronaldo anotó el cuarto gol. Andaba Adán masticando cuando me acordé de Casillas, de Mourinho. Qué tiempos. Adán tiene días que no para ni un taxi; pero claro, la propuesta de su equipo tampoco ayuda. Es entrañable a la par que ingenua la apuesta de Setién por el tiqui-tiqui aunque no tenga mimbres para hacerlo.

Parecía el partido visto para sentencia cuando el Betis acortó distancias en el 85′. Y aún hubo otra falta de Joaquín que nos pudo haber puesto colorados. En esas estábamos cuando ZZ retiró a Ronaldo (como contra el Levante, ganando por la mínima) para dar unos pocos minutos a Benzema. No necesitó más el francés para anotar el quinto de la noche. Benzema, que tan peleado anda con el gol este curso, anotó como quien lava para cerrar el partido. Extraño y divertido.

FC Barcelona 1 – Real Madrid 1. Mejores primero y peores después. Iguales al final.

Ramos, de cabeza. Otra vez

1 NAVAS

2 CARVAJAL      5 VARANE     4 RAMOS     12 MARCELO

19 MODRIC       16 KOVACIC

17 VÁZQUEZ         22 ISCO       7 RONALDO

9 BENZEMA

14 CASEMIRO X 22

20 ASENSIO X 9

18 MARIANO X 16

Visitamos el Camp Nou y nos recibió un rival más tieso que la mojama. Poco queda actualmente de aquel equipo que te ganaba y no te dejaba tener el balón. Durante todo el primer tiempo el Madrid dominó de cabo a rabo el partido, y solo el azar hizo que no nos fuésemos ganando al descanso. El azar y la ceguera del árbitro en el minuto 3 ante un penalty evidente de Mascherano a Vázquez. Hace siete días en el mismo minuto el mismo jugador fue objeto de otro penalty aún más claro, en el Bernabéu ante el Sporting, y no hubo ningún reparo en pitarlo. Lo digo por las declaraciones de Raúl González durante la retransmisión, en las que afirmaba que “era muy pronto para pitar penalty”. No se que más dijo, a partir de ahí cambié la señal de audio. Sí que ví más veces a Mascherano hacer penalties de forma impune. Cosas que pasan.

Modric gobernó el primer tiempo, con Isco apareciendo poco a poco y Kovacic multiplicándose. Del Barça, ni rastro. Pero tras el descanso y tras una falta evitable de Varane a Neymar llegó el primer gol, en un cabezazo de Suárez. El Madrid defendió ese balón parado como si fuésemos juveniles: no en vano la pareja de baila del goleador era Vázquez, quizá el más bajito de los 11 madridistas. Algo hay en el gol también en el debe de Navas: un balón al área pequeña ha de ser del portero. Pudo haber orsay en el remate, pero no justifica lo mal que ahí estuvimos.

El gol dio alas a los culés y puso plomo en nuestras piernas. Y entonces Luis Enrique envidó con Iniesta, a quien Messi debería darle alguno de los balones de oro que guarda en su garaje. El de Albacete quitó a Modric el bastón de mando y se puso a controlar el partido. El Madrid sufría, y Zidane nos recordó que hizo novillos cuando en el curso de entrenador enseñaban cómo se hacen los cambios. Quitó a nuestro Iniesta, Isco. Es cierto que el malagueño tenía una amarilla, pero su cambio por Casemiro fue dificil de entender. Sobre todo porque el brasileño, tan colosal otras tardes, se mostró fuera de cacho, torpe, impreciso. El segundo del Barça volaba entonces sobre el nido del cuco. Neymar falló lo infallable y Messi perdonó cuando no suele hacerlo. A todo ésto, ZZ había dado carrete a Asensio, que se mostró más verde que el campo, por el intranscendente Benzema y finalmente salió Mariano por Kovacic. En el banco, James se ponía pálido al comprobar cual es su escalafón actual en la plantilla.

Merece la pena hablar de la salida de Mariano. Es un delantero de la cantera, el riempo dirá si es tan bueno como Butragueño, Alfonso o Raúl (antes de comentarista insensato fue delantero), o quizá sea tan inútil como Morales, Portillo o Soldado. Pero sale y se come el balón, el césped y al cuco del reloj si hace falta. Su actitud contrasta con la de Benzema como lo haría un cura en una fábrica de harina.

Llegamos a los minutos finales perdiendo por un gol, pero el Barça nos dejó vivos. Y no puedes dejar vivo al Madrid, menos aún cuando Sergio Ramos está sobre el césped. Como otras veces, apareció cuando el partido agonizaba para rematar un remate de Modric a la red de Ter Stegen. El gol fue un puñal en el ánimo culé: les deja a seis puntos del Madrid cuando se veían ya a tres y tampoco ellos han conseguido ganar a un equipo que no pierde en liga desde febrero. Tras ser mejores al principio y peores después, al final fuimos iguales.