Real Madrid 4 – FC Bayern Munich 2. El gran duelo de Europa, otra vez.

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Este fue el penaltito que desató las hostilidades.

1 NAVAS

2 CARVAJAL        6 NACHO      4 RAMOS    12 MARCELO

14 CASEMIRO

19 MODRIC                                        8 KROOS

22 ISCO

7 RONALDO               9 BENZEMA

  • 20 ASENSIO X 9
  • 17 VÁZQUEZ X 22
  • 16 KOVACIC X 8

Al acabar el partido, me he comprado en un puesto la bufanda conmemorativa, con esa sensación de haber vivido una de las noches imborrables del Bernabéu, El Madrid ha pasado a semifinales tras eliminar al Bayern en la prórroga, en un partido digno del clásico europeo por antonomasia. Desde que aquel día echaron a Amancio en su último partido europeo con el Madrid, pasando por los duelos de los 80 con Juanito y Mathaus al frente, los de final de siglo con Raúl y Óliver Khan, y los más recientes, entre los que cabe el de esta noche, para desarrollar la mayor rivalidad del continente. Partidos como esta noche alimentan la leyenda de este duelo, el mejor de toda Europa

Pese a la ventaja que traíamos de Munich, la eliminatoria pareció abierta desde el principio del partido. El primer tiempo fue de tanteo: los dos equipos pensaban que un gol del Madrid sería decisivo mientras que uno del Bayern encendería la llama. Hubo más dominio alemán pero más llegadas del Madrid, casi todas ellas mal rematadas por Ronaldo a quien mis compañeros de grada no se cortaban en insultar cuando no marcaba gol. Al final de la noche lo querían sacar a hombros, claro. Sin mostrar el mismo nivel que en Gijón, Isco jugaba de enganche y era quien más intentaba mover el balón de un lado a otro, mucho más que Kroos y Modric. La baja forma del croata es una china en nuestro zapato.

Tras el descanso, se desató la tormenta. Marcelo sacó un balón bajo palos en lo que me parecío el primer punto de inflexión. Pensé que si el Bayern no se había adelantado entonces ya no lo haría, pero un par de minutos después fuimos castigados con un penalti en contra que me pareció dudoso, pero que acabó siendo el 0-1. En otra época pensarías que igual Keylor Navas lo paraba, a estas alturas el religioso tico no para ni un taxi. Total, 0-1 y el partido en el alero, pues los germanos se ponían a un gol de la clasificación. El Madrid se estiró, sabedor de que un gol le daría, al menos, la prórroga. Llegó el gol, obra de Ronaldo, claro. Con el empate a uno el Bayern tendría que estirarse, pero apenas dos minutos después el Madrid se marcó un gol en propia puerta de película de Fellini. Nacho pasa, Ramos toca y Navas no es capaz de atajar el balón, que cruza la raya lenta y dolorosamente. Eliminatoria totalmente igualada con un  cuarto de hora por delante. Pasaba de todo en el césped, incluso que Alonso se llevase su última ovación del Bernabéu. Esas cosas de nuestra afición me entantan; con la eliminatoria por decidir tenemos tiempo para aplaudir a uno que lleva otra camiseta, reconociendo los servicios prestados. El partido era la Siete Picos, y no dejábamos de lamentarnos por  no haber sentenciado en la ida cuando pudimos hacerlo.

En el minuto 80, Vidal vio su segunda amarilla.  Justa o no, el chileno siempre va al límite. Y cuando juegas con fuego a veces te quemas. Ahí vi la luz, pues la superioridad del Madrid en la ida cuando nos quedamos con uno más fue asombrosa. Parecía que jugábamos contra 8.  De repente nos convenía la prórroga, pues con media hora por delante deberíamos marcar al menos un gol. Cayeron tres, el primero de Ronaldo en fuera de juego que el árbitro no sancionó. Luego volvió a marcar el portugués tras una gran jugada de Marcelo, eterno en su banda. Y el cuarto lo marcó Asensio, autor de una noche memorable desde que salió al campo por Benzema para reforzar el centro del campo.

Parece que el Bayern se queja mucho del segundo gol de Ronaldo en fuera de juego También hubo otro fuera de juego no sancionado en el gol del Bayern, tampoco fue penalty el que nos pitaron en la ida, también se ha ganado Casemiro más de una amarilla esta noche… Ha habido errores para los dos lados. Los alemanes se quejan porque interpretan un papel, pero no deja de ser la salsa del fútbol. En la eliminatoria los dos equipos han estado por encima y por debajo del otro en distintos ratos; el Madrid ha sido claramente superior cuando ha jugado con uno más, pero las expulsiones forman parte del juego. El caso es que cuando la cosa acaba 6-3, cuando un equipo marca el doble de goles que el otro, hay poco que reprochar al árbitro.

Real Madrid 1 – Manchester City 0. Lo que queríamos

mayo 5, 2016

1 NAVAS

15  CARVAJAL     3  PEPE   4  RAMOS    12  MARCELO

8 KROOS

19  MODRIC         22 ISCO

11  BALE         20  JESÉ      7 RONALDO

  • 18 VAZQUEZ X JESÉ
  • 10 JAMES X ISCO
  • 16 KOVACIC X MODRIC

Anoche en el Bernabéu pasó lo que los madridistas queríamos: nos clasificamos para la final de Milan. El Real Madrid es tan grande que incluso cuando consigue hitos imprevistos como este se le pide “algo más”. Los hay que dicen que el rival era flojo y que el partido fue feo. Pensad si algún otro equipo se ha clasificado para jugar la final de Champions tras cambiar de entrenador a mitad de temporada. Hubo otro, sí. En 2000. Pero no fue otro, fue otra vez el Madrid. Ese equipo que tanta bilis hace aflorar.

Sin Casemiro, mi mayor miedo anoche era encajar un gol; pues el primer gol del City valía 1,5 . Esta explicación es mejor que la errónea de que los goles en campo contrario valen doble, pues de ser así el City hubiese pasado al perder 2-1, por ejemplo.  El centro del campo del Madrid se me antojaba liviano: los escuderos de Kroos eran Isco y Modric, dos pesos pluma; y el alemán tampoco es un 5 al uso que digamos. Cuando juegas con tres delanteros, el centro del campo han de poblarlo maratonianos como Pogba o Di María; y el 5 debe ser un experto conocedor de su oficio; aquí sirven Alonso o Redondo como ejemplos. Zidane debía compartir conmigo el temor, así que decidió que el equipo apenas atacase; con más motivo una vez conseguido el primer gol en el 20′, tras un derechazo de Bale que los haters convirtieron en autogol. Así que el galés aún no ha marcado esta Champions ningún gol, igual que Pedja Mijatovic tampoco lo había hecho antes de la final de Amsterdam.

Era el City quien estaba eliminado y debía dar un paso al frente. El Madrid aprovecharía los huecos atrás para cerrar el partido con algún contraataque decisivo. Pero ni el City buscó el gol ni el Madrid consiguió el segundo. El equipo inglés, dirigido por el melancólico Pellegrini está plagado de figuras pero no tiene alma. Agüero o De Bruyne decepcionarion durante los 180′; pero quizá algo de mérito esté en que el Madrid consiguió desactivarlos. En cuartos por ejemplo, el PSG no lo consiguió.

Sufrimos más de la cuenta por lo ajustado del marcador en los últimos minutos, pero no hubo en toda la noche ni una parada de Navas. El Madrid, con velocidad de crucero, puso rumbo a San Siro, donde espera nuestro más íntimo enemigo. Como en Lisboa